El Partido Republicano respondió a los cuestionamientos del senador Alejandro Kusanovic, quien decidió desmarcarse del futuro Gobierno acusando negociaciones reservadas en el proceso de nombramiento de autoridades regionales. Desde la colectividad negaron de forma tajante que existan acuerdos políticos o vetos externos en estas definiciones.
El presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, afirmó que las designaciones no responden a negociaciones ni a recomendaciones obligatorias, sino a un proceso interno orientado a seleccionar perfiles que cumplan con los estándares definidos por la futura administración. En ese sentido, sostuvo que las sugerencias de parlamentarios forman parte de una práctica habitual, pero que estas no tienen carácter vinculante.
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Squella recalcó que el criterio central para asumir responsabilidades en el próximo Gobierno será la idoneidad de las personas convocadas, tal como se comprometió durante la campaña y lo ha reiterado el equipo del Presidente electo José Antonio Kast. A su juicio, las diferencias personales que puedan surgir en este proceso tenderán a diluirse en la medida en que la gestión muestre resultados concretos.
EL QUIEBRE DESDE MAGALLANES
Desde la vereda opuesta, Kusanovic ratificó su decisión de continuar en el Senado como independiente y fuera de cualquier bancada, argumentando un profundo desacuerdo con la forma en que se resolvieron las designaciones en la Región de Magallanes. El parlamentario aseguró que nunca buscó imponer nombres, sino resguardar que los cargos fueran ocupados por personas con mérito y conocimiento territorial.
Según su relato, las autoridades descartaron a algunos candidatos inicialmente considerados por razones que calificó como infundadas, lo que despertó sus dudas sobre la transparencia del proceso. En ese contexto, sostuvo que existieron conversaciones con otros actores políticos que, a su juicio, otorgaron poder de veto en decisiones regionales sin conocimiento de los parlamentarios locales.
UN DISTANCIAMIENTO SIN RETORNO
Kusanovic calificó estos hechos como una vulneración a la confianza política y una falta ética, afirmando que no está dispuesto a avalar acuerdos que, según dijo, se realizaron sin su participación ni la de otros representantes del sector en la región. Por lo mismo, anunció que enfrentará la relación con el futuro Gobierno desde una posición independiente, negociando proyecto a proyecto en beneficio de Magallanes.
Mientras el Partido Republicano busca dar por cerrada la controversia y reafirmar su línea de conducción, el episodio deja en evidencia las tensiones







