“Esta caricatura que se construyó de la supuesta ley de amarre es una propaganda que es ficticia”, enfatizó la ministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo, sobre la polémica que aún persiste en torno al reajuste del sector público.
“Aquí no hay ninguna ley de amarre. Se ha repetido y se ha repetido, y se ha reproducido a través —lamentablemente— de los medios de comunicación, un concepto que no tiene relación con la realidad”, agregó.
Aseveró también que “con este concepto, la oposición ha tratado de instalar que el gobierno busca apernar asesores políticos o de confianza del presidente Gabriel Boric y no tiene nada que ver con eso. De hecho, todo lo contrario. El gobierno ha sido muy claro con que termina su mandato y sus asesores de confianza, de los gabinetes, se van, como corresponde”.
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“Otra cosa muy distinta son los funcionarios públicos de carrera, sobre los cuales se pueden generar desvinculaciones, y lo único que se reitera es algo que ha ocurrido en otros momentos, que es que se fundamente las razones de la desvinculación, ¿no? Simplemente eso. Pero el nivel de propaganda para dañar una ley de ajuste al sector público ha sido muy agresiva”, acusó la secretaria de Estado.
«UN PRECEDENTE»
Según Vallejo, la idea de un amarre “no tiene nada que ver con la realidad de lo que ha sido la discusión del reajuste del sector público. Entonces, yo esperaría que el debate esté ponderado, que se base en la evidencia, que no reproduzcamos conceptos que se instalan mayormente para dañar la imagen o la idea de un proyecto de ley”.
La vocera recalcó que espera que se discuta «responsablemente cómo hacer un buen reajuste del sector público, cuáles son las normas misceláneas que se han ido acordando para resolver rápidamente también otros temas pendientes de otros servicios, que eso pasa siempre en las leyes de reajuste del sector público».
Por lo mismo, llamó a «dar un debate con responsabilidad, no con excusas para simplemente boicotear un reajuste que siempre ha sido una discusión importante no solo para el sector público, sino que para el resto del mundo del trabajo porque marca un precedente».
Esto último, porque «los reajustes del sector público no solo benefician directamente o no al funcionario y funcionaria pública, sino que terminan siendo ejemplo y referencia también muchas veces para el sector privado y por eso hay que tomarlo muy en serio y sin caricaturas», aseguró Vallejo.







