Política

Víctor Maldonado R.: Contamos para saber, no para dejar de actuar

Víctor Maldonado R. Sociólogo

Licenciado en Sociología y Magíster en Ciencias Políticas, ambas de la Universidad de Chile.

Es muy cierto que tenemos un problema de seguridad y es igualmente efectivo que nos afecta un mal que no le va a la zaga: la sensación de que es una crisis que nos está superando. Tenemos que saber enfrentar ambas cosas.

Cuando una sociedad siente que se ha perdido el control de la situación, ya no busca respuestas posibles y está dispuesta a aceptar soluciones desesperadas.

Si pensamos en el motivo que más contribuye a esta percepción generalizada de pérdida de timón, lo encontraremos en la reducción creciente de los espacios públicos donde es posible la tranquila circulación en actividades cotidianas.

Sabemos que hay territorios que operan como reductos de criminalidad, donde pretender transitar sin riesgos no entra dentro de lo razonable. Es solo que, hasta hace poco, existían muchos otros lugares donde lo común era lo contrario.

No existen los sitios por completo a salvo de la delincuencia, en especial del robo. Para que algo pasara había que “exponerse” a peligros innecesarios por descuido o imprudencia. Hoy nos sentimos expuestos siempre.

El recuento de los lugares donde podemos sentirnos a salvo se ha ido reduciendo. Al revés, los espacios en que los criminales se exhiben con naturalidad se han ampliado drásticamente. Somos nosotros los que parecemos inmiscuirnos en el campo de maniobras del delito. Esta sensación, extendida en la ciudadanía, es un dato tan importante como las estadísticas disponibles.

El procesamiento político de esta preocupación ciudadana ha sido deplorable. Parece que estamos hablando de los “temas que interesan a la ciudadanía”, cuando en realidad estamos enfrentándonos en vista de un objetivo electoral.

Lo sabemos por el uso que se hace de los datos, cuando cada bando se consigue los propios, establece su propia realidad, disminuye los puntos de contacto y amplía las zonas de confrontación. Lo importante se deja de ver.

Como el tema de la seguridad se ha asociado al de la inmigración ilegal, se ha dejado de hablar tanto de seguridad como de migración para focalizarse en el debate sobre la autenticidad de las cifras utilizadas por el gobierno y la oposición.

Los datos no dejan ver el bosque porque en vez de discutir números debiéramos ponderar lo esencial que nos muestran. En cuanto a la migración irregular lo que está mejorando son las cifras, pero no la situación en las calles. Este año los ingresos han disminuido en relación al año anterior, pero como se viene de una situación de descontrol inicial, el problema ya lo tenemos al interior del país.

Disminución no es control, el acumulado es muy grande, pero acusar al gobierno de pasividad no se condice con los hechos. La oposición está pidiendo que se expulse en mes y medio una cantidad de personas que multiplican varias veces lo alcanzado en los 4 años del último gobierno de Sebastián Piñera.

Siempre se puede contar de varias maneras, pero el propósito ha de ser tomar medidas que mejoren la situación, no sacar ventajas electorales porque de ahora en adelante elecciones tendremos siempre y nunca llegará el momento de la conducta responsable. No se puede discutir en serio un tema de alto interés ciudadano sin que sea un fin en sí mismo y eso se nota cuando lo que se buscan son soluciones, sin importar si me conviene o no en la coyuntura.

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