Política

Víctor Maldonado R.: Los matices son declarados inconstitucionales

Víctor Maldonado R. Sociólogo

Licenciado en Sociología y Magíster en Ciencias Políticas, ambas de la Universidad de Chile.

En la estrategia del Partido Republicano es clave convencernos que las alternativas son solo dos, están polarizadas y no hay nada que pueda alterar esta situación. Al plebiscito no llegará un acuerdo, sino un ultimátum.

Para Kast no se trata de que Republicanos modere sus posiciones, lo que tiene que pasar es que los votantes se convenzan de que lo planteado por este partido es moderado y apropiado. No está promoviendo un acuerdo transversal, se propone modificar la tendencia en las encuestas y en los comportamientos.

Se intenta que la ciudadanía se mueva en dirección a las posiciones más representativas de un partido de derecha dura. Es una tentativa mucho más radical y de largo plazo de lo que hoy pueda estar procurando una izquierda completamente a la defensiva como la que tenemos.

La oportunidad de producir un cambio de este nivel se encuentra en una modificación muy significativa del electorado. Con voto voluntario, la derecha, en todas sus expresiones, constituye más del 40% de quienes concurren a las urnas; pero con el voto obligatorio se incorporó un tipo de elector que fue ampliamente receptivo al mensaje de Republicanos.

Esta nueva composición permite a la derecha dura aspirar a consolidarse por tiempo prolongado en la conducción del país. Para eso necesita disciplinar al resto de la oposición bajo su liderazgo. Por cómo se están dando las cosas en el Consejo Constitucional, no cabe duda de que lo está logrando. De imponerse su estrategia, el camino a La Moneda quedaría aparentemente despejado antes de que este gobierno alcance a completar la mitad de su periodo.

Kast quiere ser un candidato representativo del sentido común, pero, al mismo tiempo, quiere moldear un sentido común mayoritario acorde a sus convicciones. Por eso, su intento presenta un cambio drástico en nuestra convivencia política y pensar que va a negociar algo de esto es una ilusión peligrosa.

Así será siempre, los matices desaparecen. Como ha dicho José Antonio Kast: «la centroizquierda toca al compás de lo que tratan de instalar los integrantes del Partido Comunista y el Frente Amplio», es decir, son parte de conglomerados que complementan, pero que no dirigen, no haciendo ninguna diferencia.

En efecto, si Kast se identifica con el apruebo y el PC con el rechazo, a cualquier otro no le bastará decir cómo va a votar, tendrá que explicitar por qué está procediendo de esa forma. Más vale que estas distinciones cuenten para algo porque si no todos seremos arrastrados por la corriente principal, que habrá optado entre los polos ya jugados. Estarán justo donde se les quiere ubicar.

La falta de opciones afianza a la derecha dura. Se trata de saber si en la centroizquierda se puede constituir un núcleo que analice la situación con perspectiva propia, proponga políticas que conciten acuerdos amplios y permita que las alternativas sean más variadas que una permanente opción binaria.

Este aspecto fundamental no tiene nada que ver con modificar la lealtad de los partidos oficialistas con el actual gobierno. En este aspecto ya está todo definido hasta el fin del periodo. Se trata de constatar que la centroizquierda no está abarcando todo su espacio y sin esto no hay triunfo posible.

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