Entrevistas y Reportajes

Doctor Algoritmo: El nuevo diagnóstico digital

María Fernanda Pavéz Báez, periodista

Creative Commons Atribución 4.0
Buscar información no es, en sí mismo, el problema. El conflicto aparece cuando esa información se transforma en diagnóstico o reemplaza la consulta profesional.

Cuando Google y ChatGPT se convierten en el primer médico, estamos en presencia del «Doctor Algoritmo: El nuevo diagnóstico digital.

Un dolor leve, una molestia persistente o un síntoma extraño bastan para abrir el navegador. En Chile, la búsqueda de información médica en internet se ha vuelto parte del cotidiano. Antes de pedir hora, millones de personas consultan Google, redes sociales o inteligencia artificial. El fenómeno del autodiagnóstico digital crece, inquieta a los especialistas y redefine la relación entre pacientes y sistema de salud.

“Busqué el síntoma y terminé convencida de que era algo grave”

El dolor era menor, pero constante. No parecía urgente, aunque tampoco desaparecía. Antes de correr al hospital, la decisión fue automática: escribir los síntomas en Google. En pocos minutos, los resultados hablaban de enfermedades graves, poco frecuentes y, en algunos casos, potencialmente mortales. La ansiedad llegó antes que el diagnóstico.

“Partí buscando algo simple y terminé leyendo cosas muy graves”, relata Camila, emprendedora de 44 años. “Era un dolor en el pecho, y Google me mostraba desde estrés hasta problemas cardíacos severos. Me asusté más leyendo que por el dolor mismo. Me sentí peor”.

El caso de Camila no es aislado. En Chile, más del 90 % de las personas con acceso a internet ha buscado información de salud en la web, y cerca del 85 % reconoce haber revisado síntomas propios, según un estudio académico sobre uso de internet y salud realizado por la Facultad de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica y Mediaconecta.

A este comportamiento se le denomina cibercondría, un concepto que describe el aumento de la ansiedad asociado a la búsqueda reiterada de síntomas en línea. El problema, explican los especialistas, no es informarse, sino cómo se presenta esa información.

“Internet no jerarquiza riesgos clínicos”, explica el periodista y académico Robert García. “Un síntoma común puede aparecer asociado a una enfermedad grave solo porque es más llamativa. Para un profesional, la probabilidad es clave”.

Del buscador a la inteligencia artificial: nuevas formas de consultar

Si hace algunos años el autodiagnóstico era casi exclusivamente Google, hoy el escenario es más amplio. Redes sociales como TikTok y plataformas de inteligencia artificial como ChatGPT o Gemini se han incorporado al circuito cotidiano de consulta.

En Chile, un estudio difundido por medios nacionales mostró que 91,8 % de los usuarios reconoce haber usado internet para autodiagnosticarse o buscar información médica. De ellos, un 33,2 % admite seguir consejos encontrados en la web, y un 4,6 % reconoce haber tomado medicamentos basándose en esa información.

“Lo usé porque me explicaba mejor”, cuenta Daniel, técnico eléctrico de 31 años sobre su experiencia con ChatGPT. “No me dijo que tenía algo específico, pero me ordenó las posibilidades y me dijo cuándo debía ir al médico. Eso me tranquilizó”.

Pese a ese efecto calmante, los profesionales advierten que la inteligencia artificial no reemplaza la evaluación clínica. Estudios médicos internacionales han demostrado que, aunque estas plataformas entregan información general correcta, no siempre identifican situaciones de urgencia ni consideran antecedentes personales.

“La IA no examina, no observa y no conoce la historia clínica del paciente”, señala García. “Eso sigue siendo irremplazable”.

Cuando informarse deja de ayudar

Buscar información no es, en sí mismo, el problema. El conflicto aparece cuando esa información se transforma en diagnóstico o reemplaza la consulta profesional.

“He llegado a urgencias convencido de que tenía algo grave y no era nada”, reconoce Rodrigo, emprendedor de 27 años. “Después me dio vergüenza, pero en ese momento estaba realmente asustado”.

Los datos respaldan estas experiencias. Investigaciones sobre conducta digital en salud advierten que el autodiagnóstico puede aumentar la ansiedad, retrasar consultas necesarias o fomentar la automedicación, especialmente cuando no existe orientación profesional.

“La información médica sin contexto puede ser peligrosa”, explica la psicóloga clínica Angélica Cabezas. “Las personas tienden a fijarse en el peor escenario, sobre todo cuando ya están preocupadas”.

Al respecto, la Organización Mundial de la Salud ha advertido que la desinformación médica en entornos digitales es hoy un problema de salud pública, especialmente cuando se combina con autodiagnóstico.

Entre la sala de espera y la barra de búsqueda

El autodiagnóstico digital no parece una moda pasajera. Es una respuesta directa al acceso inmediato a información y a un sistema de salud donde conseguir atención puede tomar tiempo. En ese espacio, el buscador y la inteligencia artificial se instalan como el primer filtro.

“Internet puede ser una herramienta útil si se usa con criterio”, concluye García. “Sirve para entender conceptos, no para cerrar diagnósticos”.

Quizás el problema no sea buscar respuestas en el celular, sino creer que esas respuestas pueden reemplazar el juicio clínico, la experiencia y la responsabilidad que implica un diagnóstico médico real.

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