Entrevistas y Reportajes

Maternidad después de los 40: Lucha contra el reloj el miedo y prejuicio

María Fernanda Pavéz Báez

Los riesgos en la salud asociados con el embarazo después de los 40 son uno de los cuestionamientos más constantes y fuertes. Ante eso hay que ser claros en advertir que efectivamente existen, pero muchos de ellos son manejados por controles médicos adecuados.

La maternidad después de los 40 es una lucha contra el reloj, miedo y prejuicio. Para nuestras abuelas tener un hijo en su juventud no era una elección, era una certeza.

No se preguntaban a que edad serían madres, sino cuántos niños tendrían. Para las mujeres en Chile formar una familia antes de las cuatro décadas no es visto como el objetivo más importante para sentirse realizados. Las necesidades y las metas cambiaron, así como también el temor por traer un pequeño al mundo en el periodo más complejo de fertilidad.

El concepto de “Maternidad tardía” se emplea para referirse a los embarazos sobre los 37 años en adelante, considerando que la mejor edad reproductiva está entre los 20 y 30.

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas de 2021, 4,7% de los nacimientos provienen de mujeres de 40 a 44. paralelamente, otro estudio de 2025 evidenció que al menos dos mayores de 5 décadas fueron madres ese año.

Las razones detrás de este fenómeno son múltiples y fundamentadas por el escenario de incertidumbre que percibe la sociedad actual. La inestabilidad laboral, los largos años dedicados a la educación superior, el deseo de independencia económica, la búsqueda de pareja estable o simplemente la decisión consciente de posponer el proyecto familiar.

Perfectamente viable

Los riesgos en la salud asociados con el embarazo después de los 40 son uno de los cuestionamientos más constantes y fuertes. Ante eso hay que ser claros en advertir que efectivamente existen, pero muchos de ellos son manejados por controles médicos adecuados, lo que hace que se pueda contar con una mayor tranquilidad en el periodo de gestación.

El doctor Rodrigo Celis, médico obstetra de la Universidad Católica explica: “Las complicaciones pueden presentarse, y hay una gran probabilidad que ocurra pero hoy tenemos herramientas que permiten detectarlas, prevenirlas y manejarlas. Ser mamá a los 42 no es lo mismo que hace 20 años. Lo que antes se veía con temor hoy lo vemos como un periodo que requiere especial atención, pero es perfectamente viable”.

Por otro lado, agrega un dato que también vale la pena mencionar. “La fertilidad disminuye, pero no desaparece. De hecho, más del 50% de estos en Chile son espontáneos, no por tratamientos”.

María Paula Marambio, periodista de 44 años, tuvo su primer embarazo sin haberlo planeado, pero sí habiéndolo deseado. Cuando se dio cuenta de los síntomas inmediatamente supo lo que estaba pasando. Su felicidad fue absoluta, pero los comentarios en cuanto a los riesgos que eso significaba, no tardaron en llegar. Para muchas, la maternidad tardía se vive entre halagos disfrazados y críticas soterradas.

“Todos me dijeron ‘prepárate para lo peor’, mi alegría se convirtió en miedo y, a esa altura, ya no sabía si celebrar o llorar. Con controles regulares, una alimentación sana y rigurosidad, tuve un proceso natural más sano que amigas de veinte y tantos. Lo más difícil no fue la espera, fue la gente opinando. Era insoportable y la angustia me ahogaba”.

“Actualmente mi hija tiene dos años y es una chiquilla sana con mucha energía y todos esos que me decían que iba a nacer con enfermedades complicadas, que iba a sufrir o que tal vez no naciera, hoy se siguen sorprendiendo y se arrepienten de haber sido tan pájaros de mal agüero”, aseguró.

Los bebés de madres mayores no nacen condenados a problemas de salud, como muchos creen. La mayoría nace sana y sin complicaciones. Lo que realmente marca la diferencia es el control prenatal temprano y constante.

Hoy en Chile existe neonatología avanzada, exámenes precisos y seguimiento estrecho. La edad materna es un factor, pero está lejos de ser determinante. La calidad del entorno, la estimulación y la crianza pesan más que cualquier cifra.

Complejos, pero no imposibles

Los hijos de madres mayores enfrentan un mundo totalmente distinto del que ellas crecieron. Puede ser diferencias abismantes, pero es un llamado que las obliga a evolucionar.

Hoy los niños viven más conectados digitalmente, con aspiraciones que no sólo son las de llegar a la universidad al terminar su edad escolar. Más tolerantes a las diferencias, son más críticos y ya no se conforman con lo que los adultos le dicen o le imponen. Tienen más autonomía y su concepto de familia ya no es el que en generaciones pasadas bautizaron como “tradicional”.

Este choque de mundos hace que parezca más complejo, pero eso no quiere decir que sea imposible, sobre todo si es que está dispuesto a avanzar con sus niños en un mundo que está rápidamente en constante cambio.

La psicóloga María Angélica Cabezas, plantea: “hoy todo en la vida es un llamado de atención para avanzar. Así como uno debe hacerlo para un nuevo trabajo, nueva casa u otro cambio, debe pasar por un proceso de adaptación, observación y voluntad de aprender. Eso es lo que hay que hacer en la actualidad para crecer de la mano con nuestros niños y jóvenes. La resistencia es el principal enemigo de la evolución, y para que todo pueda ir tomando un ritmo hay que irse adaptando y admitir que ya nada es igual”.

La psicóloga admite que la principal dificultad es el entorno social que está constantemente emitiendo juicios y reforzando la inseguridad en mujeres que aprendieron temprano a ser profesionales e independientes, pero muy tarde a ser madres.

“Lo que más importa para un niño no es la edad de quien le dio la vida, sino su disponibilidad afectiva y la calidad de la crianza. En rigor, las mujeres que deciden ser madres a esta edad ya no están desafiando a la biología, están desafiando a los prejuicios”, sentenció la profesional.

Comentarios invasivos

Como periodista, María Paula, ha plasmado sus vivencias para compartirla con otras mujeres que viven experiencias similares a la suya antes de la llegada de Matilde, su primogénita.

“Para el juicio social nunca una va a ser suficiente, ni lo que hagamos va a ser lo correcto. Primero, te hacen sufrir desde tu primera etapa de gestación con las advertencias de enfermedades. Cuando nacen te cuestionan la edad para criar y acuden a burlas que son absurdas e innecesarias”, señala.

Entre risas comenta algunas frases que ya las tiene integradas en alusión a su realidad. “Serás mamá abuela”, “Cuando la niña sea joven tu estarás viviendo la tercera edad”, “Los amigos de tu hija le preguntarán si eres la abuelita”.

Es tan incierto lo que vaya a pasar mañana que ya luchar con los cuestionamientos y la cultura invasiva de las personas que lo más sabio es ignorarlas, vengan de quien vengan. Estoy feliz con mi gordita, agradecida de la vida y con fuerza para seguir creciendo a prendiendo”.

“No soy una mamá vieja. Soy una mamá que vivió antes de tenerla y ahora vive por ella. Eso no se mide en años”, expresa con orgullo.

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