Entrevistas y Reportajes

Trastorno bipolar: «Conocer a gente como yo me salvó la vida»

Imagen creada con herramientas tecnológicas

“Conocer a gente como yo me salvó la vida”

“Padeces trastorno bipolar afectivo”. Recuerdo perfectamente ese día cuando la psiquiatra me dio ese diagnóstico. Con impacto, le pedí enseguida que me diera algo para que se me quitara. Nada que hacer: no se quita, se aprende.

Relata Nanci García, conocida en redes sociales como “Nancilú”. Creadora de contenido audiovisual, escritora y poeta. Activista neurodivergente y fundadora de @bipoclub, comunidad y plataforma de activismo en Chile enfocada en visibilizar el trastorno afectivo bipolar y otras neurodivergencias a través de redes sociales.

Su experiencia frente a los diagnósticos médicos y el complejo camino que recorrió en su primera etapa fueron el motor que la impulsó a compartir su historia y el conocimiento adquirido en su proceso de entender, aceptar e integrar su condición. Su compromiso la llevó a asumir un nuevo desafío: el libro “Bestiario de relatos bipolares”.

“Son historias breves, crudas y honestas, donde comparto lo que significa habitar distintos episodios asociados al TAB y otras neuro divergencias: la euforia, el vacío, la culpa, el miedo, el amor desbordado y la caída”.

Le dieron a conocer su diagnóstico a los 27 años. ¿Cómo ha sido su vida desde entonces hasta hoy?

—Ha sido un camino con altos y bajos. Saber lo que tengo me permitió entender muchas cosas que antes no comprendía y que me generaban culpa o cuestionamientos. Al principio fue difícil y pasé mucho tiempo en negación, hasta que comencé a psicoeducarme y descubrí que había muchas más personas como yo. Empecé a validarme. Entendí que valgo mucho, igual que todas las personas. Y eso no es egoísmo, es autocuidado.

Transformar la experiencia en propósito

¿Ahí comenzaron los desafíos?

—Totalmente. Decidí utilizar mis recursos. Soy creadora de contenido y estudié audiovisual. Me gustan las redes sociales y sentí que esa vitrina debía usarla para llegar a personas que se sienten aisladas, incomprendidas o que no saben realmente lo que les pasa.

Las personas no “tienen” bipolaridad: son bipolares. Es parte de quienes somos, en distintas intensidades y experiencias, tal como ocurre con otras neurodivergencias. Soy así, esta es mi forma de vivir, y no hay nada de qué avergonzarse.

No lo veo solo como un trastorno médico. En mi caso, la bipolaridad es lo más desafiante, pero es una condición, no un problema. El TDAH, el autismo o las altas capacidades también forman parte de mí. Todo eso me permite ser quien soy.

¿Cómo ha sido su experiencia laboral?

—Llevo cuatro años en mi trabajo actual. Ingresé por el cupo de discapacidad y no me arrepiento.

¿Sintió temor al declarar una discapacidad?

—Sí, sentí miedo, pero tenía que atreverme. Estaba informada en lo legal y psicoeducada para enfrentar ese momento. No estaba a la defensiva; estaba consciente de que no todas las personas comprenden lo que significan las neuro divergencias. Nadie tiene la obligación de saberlo. Desde el principio estuve dispuesta a explicar que es solo una forma distinta de ser.

Lo difícil no es solo acceder a acomodaciones; también necesitamos pertenecer y ser escuchados. Existe el temor a que te traten con paternalismo o desconfíen de tus capacidades.

El problema no es la condición, es la desinformación

En empleos anteriores sabían de mi diagnóstico, pero yo no estaba bien informada sobre mis derechos. Aprendí que los tengo y que puedo exigir lo que me corresponde. También entendí la importancia de poner límites y mantenerme informada.

Este diagnóstico no determina mi desempeño. Forma parte de mí, pero no define mis capacidades. Me molesta cuando dicen: “No pareces tener discapacidad”. Estas discapacidades no son visibles. No tienen rasgos evidentes, y aun así son reales.

En situaciones cotidianas, como en una fila del banco, muchas veces no respetan tu espacio porque no creen en lo que no ven. Es complejo y, a veces, triste.

El desconocimiento sobre la ley y la falta de psicoeducación generan barreras reales. El problema no es la discapacidad, sino la falta de información.

De ahí nació @bipoclub: un espacio para entregar información y compartir experiencias con una comunidad que quiere ser escuchada, no juzgada.

¿Está de acuerdo con el autodiagnóstico?

—Es válido. Con lo que no estoy de acuerdo es con la automedicación. Hay una diferencia enorme entre identidad y diagnóstico. El acceso a información permite que muchas personas se identifiquen con ciertas características, sobre todo en un país donde la salud mental es costosa. Lo peligroso es automedicarse. La psicoeducación siempre será fundamental.

En “Bestiario de relatos bipolares” comparto mis experiencias como persona con discapacidad. Es un abrazo para la comunidad en medio de la incertidumbre. Un espacio donde dejamos de escondernos y nos mostramos tal como somos, sin vergüenza.

El libro, @bipoclub y todo mi trabajo buscan acompañar a quienes alguna vez se sintieron solos e incomprendidos.

En mi experiencia, conocer a gente como yo me salvó la vida.

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