Una investigación científica y una ola de demandas judiciales en Estados Unidos han puesto en el centro del debate el uso de productos químicos para alisar el cabello, tras evidenciarse una posible relación con el cáncer de útero.
El estudio, desarrollado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), analizó a más de 33.000 mujeres durante casi 11 años y concluyó que quienes utilizan alisadores capilares con frecuencia, más de cuatro veces al año, presentan más del doble de probabilidades de desarrollar cáncer uterino en comparación con quienes no los utilizan. En términos concretos, el riesgo estimado aumenta de un 1,64% a un 4,05% en usuarias habituales.
SUSTANCIAS BAJO SOSPECHA
Si bien la investigación no identificó marcas específicas, los expertos apuntaron a la posible incidencia de químicos presentes en estos productos, como formaldehído, parabenos, bisfenol A y metales pesados. Estas sustancias podrían ser absorbidas a través del cuero cabelludo, especialmente en casos de irritación o lesiones, aumentando la exposición del organismo.
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El estudio también descartó una relación significativa entre el cáncer uterino y otros tratamientos capilares, como tintes o decolorantes, lo que refuerza la preocupación específica sobre los alisadores.
DE LA EVIDENCIA CIENTÍFICA A LOS TRIBUNALES
Los hallazgos científicos impactaron directamente en el ámbito judicial. En Estados Unidos, miles de mujeres presentaron demandas contra fabricantes de productos alisadores y los acusaron de comercializar estos artículos sin advertencias adecuadas sobre sus riesgos para la salud.
Las autoridades agruparon las acciones legales en procesos federales masivos que ya superan los 10.000 casos, donde las demandantes buscan compensaciones económicas y que se establezcan responsabilidades por parte de las compañías.
Entre las empresas involucradas figuran gigantes de la industria cosmética como L’Oréal, Revlon y Namasté Laboratories.
CASOS QUE IMPULSARON LAS DENUNCIAS
Uno de los primeros casos que detonó la ola de litigios se registró en 2022, cuando una mujer diagnosticada con cáncer uterino presentó una demanda atribuyendo su enfermedad al uso prolongado de alisadores capilares. A partir de entonces, el número de denuncias ha crecido sostenidamente.
Los tribunales estadounidenses han comenzado a revisar en detalle la evidencia científica disponible, incluyendo estudios epidemiológicos que respaldan la relación entre estos productos y cánceres hormonales.
IMPACTO DESIGUAL Y PREOCUPACIÓN SANITARIA
El estudio también evidenció que el uso de alisadores es más frecuente en mujeres negras, quienes representan una proporción significativa de las usuarias. Aunque no se detectaron diferencias en el riesgo según raza, los expertos advierten que el impacto podría ser mayor en este grupo debido a la mayor exposición acumulada.
Actualmente, los casos judiciales continúan en desarrollo y aún no existen fallos definitivos. Sin embargo, el volumen de demandas y la consistencia de los antecedentes científicos han generado preocupación tanto en autoridades sanitarias como en la industria cosmética.
Especialistas coinciden en que este escenario podría marcar un precedente en la regulación de productos químicos de uso cotidiano y en la protección de la salud de los consumidores, abriendo un nuevo capítulo en la relación entre evidencia científica y responsabilidad empresarial.







