Tendencias

Así fue la segunda noche del Festival de Viña 2026

Javiera Sanzana

Periodista

Viña
Foto: Municipalidad de Viña del Mar
Uno de los puntos más fuertes de la velada fue la presencia de Pet Shop Boys, quienes desplegaron un show cargado de electrónica y grandes éxitos que marcaron generaciones.

La segunda noche del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar se vivió con una mezcla de nostalgia, fiesta y humor en la Quinta Vergara, donde el público volvió a convertirse en protagonista de la jornada.

Lea también: Primera noche de Viña: clásicos, sátira y emoción italiana

Desde temprano, el recinto mostró un ambiente expectante, con miles de asistentes preparados para una de las noches más comentadas del certamen.

CLÁSICOS Y ENERGÍA LATINA

Uno de los puntos más fuertes de la velada fue la presencia de Pet Shop Boys, quienes desplegaron un show cargado de electrónica y grandes éxitos que marcaron generaciones. Su presentación destacó por una puesta en escena visual potente, luces sincronizadas y un repertorio que invitó al público a cantar y bailar de principio a fin. La reacción en la Quinta fue constante, especialmente durante los temas más reconocidos de su carrera.

Más tarde, el escenario recibió a Bomba Estéreo, que aportó una cuota de ritmo y fusión latina. Su espectáculo transformó el anfiteatro en una verdadera pista de baile, con sonidos electrónicos mezclados con influencias caribeñas que mantuvieron la energía en alto. La conexión con el público fue inmediata, generando uno de los momentos más festivos de la noche.

BLOQUE DE HUMOR EN VIÑA

El encargado de enfrentar al exigente público fue Rodrigo Villegas, quien presentó una rutina basada en observaciones cotidianas, actualidad y situaciones reconocibles para el público chileno.

Su presentación se desarrolló entre risas, aplausos y la clásica tensión que caracteriza al segmento humorístico del festival. Como es tradición, la respuesta de la audiencia fue clave en el desarrollo del show, manteniendo la atención hasta el cierre de su actuación.

La segunda jornada dejó una sensación de espectáculo completo: música internacional de alto nivel, un bloque de humor con reacción inmediata del público y una producción técnica que sostuvo el estándar del festival.

La Quinta Vergara volvió a demostrar por qué es considerada uno de los escenarios más exigentes de Latinoamérica, donde cada presentación se vive con intensidad y el público tiene un rol determinante.

Comparte en:

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email