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Obsidiana, de Aloma Martínez: una novela sobre la memoria, el duelo y las heridas que perduran

Javiera Sanzana

Periodista

obsidiana
Foto: Pinterest
Con una prosa delicada pero firme, Aloma Martínez construye una historia donde las emociones pesan tanto como los silencios, y donde el pasado se filtra constantemente en el presente.

Obsidiana es una novela intensa y profundamente emocional que explora el dolor, la memoria y los vínculos humanos desde un lugar íntimo y honesto.

Con una prosa delicada pero firme, Aloma Martínez construye una historia donde las emociones pesan tanto como los silencios, y donde el pasado se filtra constantemente en el presente.

El libro se mueve en una atmósfera melancólica, casi introspectiva, en la que la protagonista enfrenta pérdidas, quiebres personales y preguntas que no siempre tienen respuesta. La obsidiana —como piedra volcánica, oscura y cortante— funciona como un símbolo potente: representa aquello que duele, que permanece afilado dentro, pero que también guarda memoria y resistencia.

NOVELA

Uno de los mayores aciertos de la novela es su lenguaje cuidado y sensible. La autora no sobreexplica: sugiere, deja espacio, confía en el lector. Las emociones no son explícitas, sino que se manifiestan en gestos mínimos, recuerdos fragmentados y pensamientos que aparecen cuando menos se esperan. Eso hace que la lectura sea pausada, reflexiva y muy personal.

Obsidiana no es un libro para devorar rápido, sino para leer con calma, subrayar y volver atrás. Habla de duelo, de identidad y de la forma en que cargamos con nuestras heridas, incluso cuando creemos haberlas superado. Es una novela que interpela, que incomoda suavemente y que deja resonando sensaciones mucho después de cerrar el libro.

En resumen, Obsidiana es una obra sensible y madura, ideal para quienes disfrutan de la narrativa introspectiva, emocional y simbólica, y buscan una lectura que conecte más con el sentir que con la acción.

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