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¿Por qué solo somos románticos el 14 de febrero?

Javiera Sanzana

Periodista

Pero hay una pregunta incómoda que cada vez más personas se están haciendo: ¿Por qué el romanticismo parece tener fecha de vencimiento?

Flores agotadas, restaurantes colapsados, peluches XXL, reels con declaraciones eternas y captions en mayúscula. Cada 14 de febrero el mundo parece recordar, de golpe, que el amor existe.

Pero hay una pregunta incómoda que cada vez más personas se están haciendo: ¿Por qué el romanticismo parece tener fecha de vencimiento?

EL AMOR COMO EVENTO Y NO COMO HÁBITO

En la era de las tendencias, el romance también se calendarizó. San Valentín dejó de ser solo una celebración y se transformó en un “evento social obligatorio”. Si no hay foto, sorpresa o regalo, pareciera que la relación está en crisis.

El problema no es celebrar. El problema es concentrar todo el afecto en 24 horas y después volver al piloto automático emocional.

Hoy muchas parejas viven el amor como “temporada alta” y “temporada baja”. El 14 se ama fuerte. El resto del año… se sobrevive.

EMOCIÓN REAL

No es casualidad. San Valentín es una de las fechas más rentables del año. El mensaje es claro: si amas, compras. Si no compras, ¿realmente amas?

El romanticismo se volvió transacción. Y eso genera presión, comparaciones y expectativas poco realistas. El gesto deja de ser espontáneo y pasa a ser performance.

El algoritmo también juega su parte. Historias llenas de sorpresas, cenas perfectas y cartas kilométricas crean una competencia silenciosa. No se trata de sentir, sino de demostrar.

EL GRAN GESTO

Otra tendencia que se instaló es la del “gran gesto épico”. El ramo gigante, el viaje sorpresa, el video compilado con música dramática.

Pero el amor no vive en los fuegos artificiales. Vive en lo mínimo:
en el “avísame cuando llegues”,
en el “¿comiste?”,
en el “sé que estás cansada, yo lavo los platos”.

Lo cotidiano no es viral. Pero es lo que sostiene.

14 DE FEBRERO COMO RECORDATORIO

Quizás el problema no es la fecha. Es creer que la fecha reemplaza el resto del año.

San Valentín podría ser un recordatorio, no un reemplazo. Una excusa bonita para celebrar lo que ya se practica todos los días.

Porque el romanticismo no debería ser una estrategia anual, sino un hábito emocional. No algo que se activa por calendario, sino por intención.

EL AMOR SIN CALENDARIO

Cada vez más personas están cuestionando el amor performático y eligiendo gestos pequeños pero constantes. Menos presión social, más coherencia emocional.

Ser romántico no es subir una foto el 14.
Es sostener el vínculo el 15.
Y el 28.
Y el 3 de agosto cuando nadie está mirando.

Tal vez el verdadero acto revolucionario no es regalar flores un día.
Es no dejar que se marchiten el resto del año.

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