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Restos de tres ancestros kawésqar regresarán a Chile tras más de un siglo

Javiera Sanzana

Periodista

kawésqar
Fundación Kawésqar
A comienzos del siglo XX, coleccionistas y científicos europeos incorporaron los restos a colecciones antropológicas. Durante décadas, el Museo de Historia Natural de Basilea los mantuvo bajo su custodia. El retorno a Chile está previsto para mediados de octubre.

Más de un siglo después de que alguien sacara de la Patagonia chilena los restos de tres integrantes del pueblo kawésqar, sus osamentas regresarán a Chile desde Suiza.

A comienzos del siglo XX, coleccionistas y científicos europeos incorporaron los restos a colecciones antropológicas. Durante décadas, el Museo de Historia Natural de Basilea los mantuvo bajo su custodia. El retorno a Chile está previsto para mediados de octubre.

El País reconstruyó el caso y detalló cómo habrían extraído dos de los cuerpos de la isla Santa Inés, en el extremo sur del país.

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Según la investigación, un hombre habría esperado a que una familia kawésqar terminara de sepultar a dos de sus integrantes para posteriormente desenterrar los cuerpos. Luego los habría trasladado hasta una embarcación, donde fueron hervidos en agua de mar hasta quedar únicamente los huesos.

Las marcas que quedaron en las osamentas serían compatibles con el raspado realizado con un cuchillo para retirar los restos de tejido.

El episodio ocurrió en un contexto de interés de la antropología europea por estudiar a pueblos indígenas considerados entonces “más primitivos”.

Francisco González, presidente de la Fundación Pueblo Kawésqar y descendiente de esta comunidad, explicó a El País que “eran los últimos que quedaban de una etnia, por lo que la gente tuvo una fascinación por llevárselos. Pero aquí estamos esos últimos, tratando de recuperarlos”.

EL DESCUBRIMIENTO EN BASILEA

La posibilidad de recuperar los restos surgió durante el verano europeo de 2024.

En ese momento, Mariana Märki, estudiante de la Universidad de Basilea, se encontraba revisando la colección antropológica del Museo de Historia Natural cuando encontró las osamentas de dos personas identificadas en los registros como provenientes de la isla Santa Inés.

Los antecedentes permitieron establecer que habían sido obtenidas por los coleccionistas Arnold Masarey y Ludwig Paravicini, quienes las adquirieron a comienzos del siglo XX y posteriormente las entregaron al entonces Museo de Etnología de Basilea.

En 1971, la colección pasó al Museo de Historia Natural de la ciudad.

La investigación posterior determinó que no existió consentimiento de las comunidades kawésqar para la denominada “compra” de los restos.

Los dos primeros ancestros fallecieron en 1907 y sus restos llegaron a Suiza dos años después. Una de ellas era una joven de entre 15 y 18 años que tenía espina bífida, una malformación congénita que afecta el desarrollo de la columna vertebral. Debido a esta condición, no podía caminar.

Fue sepultada junto a un hombre de entre 40 y 46 años, identificado como su tío.

En la tradición kawésqar no existen cementerios como tales. “se deja donde mueren”, explicó González.

Pero la investigación no terminó allí.

Semanas después de encontrar los primeros restos, Märki localizó en los archivos del museo información correspondiente a un tercer ancestro: un cráneo que también había terminado en Suiza.

De acuerdo con los antecedentes recopilados por la fundación, la pieza habría sido extraída de un sitio arqueológico y posteriormente trasladada al Liceo de Hombres de Punta Arenas. En 1908, su director la habría vendido a un coleccionista suizo, quien posteriormente la entregó al museo.

UNA MUJER QUE MURIÓ HACE 1.400 AÑOS

El tercer ancestro corresponde a una mujer de más de 45 años cuyos restos tendrían alrededor de 1.400 años de antigüedad.

Su historia, sin embargo, presenta una diferencia respecto de los otros dos casos. El registro disponible señala que provenía del sur o del este de Tierra del Fuego, territorio históricamente relacionado con kawésqar, yaganes y selk’nam.

Por ello, González plantea que no puede asegurarse «al 100%» que sea kawésqar.

A pesar de esa incertidumbre, la conservación de sus restos permitió obtener información que no fue posible recuperar de los otros dos cuerpos.

Al haber permanecido enterrada, su material genético se conservó en mejores condiciones. González describió que «Era de tez trigueña, de ojos marrones, la contextura gruesa, el pelo café».

Los análisis también permitieron conocer antecedentes sobre su alimentación. Su dieta estaba basada principalmente en mariscos y no presentaba rastros de consumo de granos ni trigo, información que para la fundación es consistente con una persona vinculada a los canales patagónicos.

En contraste, la información genética de la joven y el hombre se vio afectada por el tratamiento al que fueron sometidos sus cuerpos. Según explicó González, sus registros genéticos «se echaron a perder» debido al agua de mar utilizada durante el proceso de hervido.

Para determinar la procedencia de los tres restos, la fundación comparó la información registrada en las cajas que los contenían con análisis de laboratorio realizados recientemente.

«Había que saber si de verdad era kawésqar, porque por el negocio de la comercialización de huesos se podría haber engañado a los suizos», señaló González.

MÁS DE UN SIGLO COMO PIEZAS DE ESTUDIO

Durante décadas, las osamentas fueron conservadas como parte de colecciones científicas y utilizadas para realizar comparaciones antropológicas.

Los tres restos formaron parte de un conjunto mucho mayor. En las colecciones suizas existen restos de unas 1.600 personas trasladadas desde distintos continentes durante contextos coloniales.

La solicitud oficial para recuperar a los ancestros kawésqar fue presentada a fines de 2024. Posteriormente, el Consejo de Gobierno de Basilea-Ciudad aprobó la restitución.

El pasado 10 de septiembre se realizó en la ciudad suiza una ceremonia oficial. En ella, su presidente, Conradin Cramer, recibió a representantes kawésqar y a un delegado de la embajada chilena.

Ahora, el proceso continuará en Chile. González adelantó que representantes del museo suizo viajarán al país para participar en una nueva ceremonia.

«Los del museo van a ir y van a representar de cierta manera a los coleccionistas [que se robaron los huesos], y van a decir «aquí está lo que nos llevamos». Van a pedir perdón, igual como lo hicieron en Basel».

UNA RESTITUCIÓN QUE INVOLUCRA A LAS COMUNIDADES

El proceso ha involucrado a unas 25 personas pertenecientes a 17 comunidades kawésqar, que en conjunto reúnen entre 300 y 500 integrantes.

Durante el último año, representantes de siete núcleos familiares de Magallanes se han reunido periódicamente en Punta Arenas para abordar el retorno de los restos.

También se conformó una Mesa Local de Memoria y Restitución, integrada por representantes de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, el Museo Salesiano Maggiorino Borgatello y el cónsul honorario de Suiza.

Antes de abandonar Basilea, la delegación kawésqar realizó un gesto simbólico con los restos.

«Sacamos cada huesito de la cajita del museo y los pusimos en una cajita de madera nuestra», relató González.

Según contó, los integrantes de la delegación aseguraban que se marchaban «tranquilos y contentos», al imaginar que sus ancestros también estaban felices de que finalmente hubieran ido por ellos.

EL DESTINO AÚN NO ESTÁ DEFINIDO

Todavía no existe una decisión sobre el lugar donde serán depositados definitivamente los restos.

Entre las alternativas que se analizan están Punta Arenas y la isla Santa Inés, aunque también podría escogerse otro sitio.

La definición considera como antecedente la restitución realizada en 2010, cuando la Universidad de Zúrich entregó a Chile los restos de otros cinco integrantes del pueblo kawésqar.

González cuestionó la forma en que se desarrolló aquel proceso y sostuvo que «le faltó bastante la dignidad en el trato de los ancestros y de los propios kawésqar».

Por eso, asegura que esta vez la comunidad busca participar activamente en cada etapa: «como nueva generación kawésqar, lo estamos trabajando harto esta vez».

Mientras se define el lugar de descanso definitivo, ya se preparan distintas ceremonias, tanto públicas como privadas. También está contemplada la creación de un memorial permanente en Punta Arenas.

A esto se suma un documental sobre el proceso de restitución, cuyo estreno está programado para el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.

«EL EJERCICIO DE ENFRENTARSE A UNA HERIDA»

Para González, el regreso de los restos no debería convertirse en una instancia marcada por el resentimiento.

«Hay que tratar de no caer en el odio, sino que las relaciones humanas permiten estos procesos», sostuvo.

Y resumió el significado que la comunidad le atribuye al retorno con una frase: «El ejercicio de enfrentarse a una herida de un pasado para sanar es lo más valioso de este retorno».

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