Puerto Montt: $11 millones a Ruiz.Tagle por grosero show. Dura condena al decadente espectáculo del humorista en Puerto Montt, que genera reclamos y medidas del alcalde. La presentación genera además polémica por su realización en una actividad municipal.
Un espectáculo realizado en el marco de una actividad organizada por el municipio de Puerto Montt terminó envuelto en polémica por el comportamiento del comediante Arturo Ruiz-Tagle. Durante su presentación, el artista realizó gestos obscenos frente al público. Ello, generó incomodidad entre asistentes y autoridades presentes, sobre todo por la presencia de menores en el espectáculo. El episodio fue registrado por asistentes y rápidamente comenzó a circular en redes sociales.
El hecho ocurrió en un evento abierto a la comunidad, con presencia de familias y vecinos de distintos sectores de la comuna. Varios asistentes manifestaron su molestia por el contenido del show, señalando que no correspondía al contexto de una actividad financiada con recursos públicos. La situación derivó en reclamos formales ante el municipio.
Alcalde cuestiona comportamiento del artista
El alcalde de Puerto Montt, Rodrigo Wainraihgt, reaccionó públicamente tras conocerse el registro del espectáculo. Wainraihgt, calificó el gesto como una falta de respeto hacia la ciudad y sus habitantes. El jefe comunal aseguró que no avala este tipo de conductas en eventos municipales.
No solo gestos obscenos fueron parte de su presentación, también agredió verbalmente a quienes lo pifiaban. Incluso los acusó de «comunistas». De paso, lanzó consignas políticas como «no al aborto» y denigró a la población cubana.
Sostuvo que el municipio busca promover actividades culturales inclusivas y respetuosas. En ese contexto, afirmó que el comportamiento del artista contradice los valores que la administración intenta transmitir. Además, anunció una revisión de los criterios de contratación para futuras actividades.
Respuesta del comediante y debate público
Tras la controversia, Arturo Ruiz-Tagle defendió su presentación y señaló que su estilo humorístico siempre ha sido provocador. El comediante sostuvo que no tuvo intención de ofender a la comunidad, sino de desarrollar su rutina habitual. Sin embargo, reconoció que el contexto pudo haber influido en la recepción del público.
El episodio abrió un debate sobre los límites del humor en actividades financiadas con fondos públicos. En redes sociales, usuarios expresaron posturas divididas entre quienes respaldan la libertad artística y quienes exigen mayor responsabilidad. El caso también reactivó la discusión sobre la programación cultural en espacios municipales.
Municipio evalúa medidas y protocolos
Desde el municipio informaron que analizarán el contrato y las condiciones en que se realizó el espectáculo. Las autoridades revisan posibles sanciones administrativas y ajustes en los procesos de selección de artistas. El objetivo, señalaron, es evitar que situaciones similares se repitan.
La administración local anunció que reforzará los protocolos de evaluación previa de contenidos. También adelantó que priorizará propuestas acordes al carácter familiar de muchas actividades comunales. Con ello, busca recuperar la confianza de vecinos y organizaciones locales.
Contexto: uso de recursos públicos en eventos culturales
El incidente ocurre en un escenario donde distintos municipios revisan el uso de recursos en actividades recreativas. La Contraloría y otras entidades han reforzado el llamado a garantizar transparencia y pertinencia en este tipo de contrataciones. En ese marco, el caso de Puerto Montt se suma a una serie de cuestionamientos recientes. Once millones de pesos costó el «show» a los contribuyentes que durante 20 minutos recibió insultos de Ruiz-Tagle.
El diputado Héctor Barría señaló en su cuenta de IG, que «No corresponde pago alguno al humorista entre comillas Ruiz Tagle. Más allá de una mala rutina, no corresponde que ofenda al público local. Solicitaremos a Contraloría que se pronuncie al respecto.»
Especialistas en gestión pública sostienen que estos episodios reflejan la necesidad de mayor planificación cultural. También subrayan la importancia de definir claramente los objetivos de cada actividad financiada con fondos municipales. El debate continúa abierto a nivel local y nacional.







