Política

Gloria Ana Chevesich: Lo ocurrido en el Poder Judicial «nos avergüenza»

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Chevesich
Foto referencial publicada en X por @MinMujeryEG
«Advierto con optimismo que la conmoción que ha generado la crisis abre una ventana de oportunidad para abordar la ética profesional con una visión más amplia», dijo la presidenta de la Corte Suprema en su primera cuenta pública.

En su primera cuenta pública al frente de la Corte Suprema, su presidenta, Gloria Ana Chevesich, aseveró que «hemos atravesado una crisis, eso es indudable. Los acontecimientos ampliamente conocidos, que hoy están siendo incluso perseguidos penalmente, y que han comprometido la imagen y confianza institucional, son de una gravedad sin precedentes».

En su discurso la magistrada realizó un análisis de los hechos que han envuelto a la judicatura, incluidos los hechos que han involucrado a exministros del máximo tribunal del país.

Al respecto dijo que «nos avergüenza, nos genera conmoción y dolor, lo que resiente en forma especial el ánimo de miles de funcionarios que día a día, con esmero y entrega, son el rostro directo del Poder Judicial frente a una sociedad cuya confianza ha sido defraudada. Comprendemos y empatizamos absolutamente con esos sentimientos».

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Chevesich recalcó que, «así como nadie puede dudar de la enorme gravedad de los hechos conocidos, cuyo impacto aún se encuentra en desarrollo, tampoco se puede desconocer que han operado los mecanismos institucionales para ponerle fin y excluir la función jurisdiccional a quienes han traicionado los principios básicos de la probidad».

MEDIDAS

Añadió que «tanto en el ámbito disciplinario como ético, se pusieron en ejecución los procesos que han contribuido al esclarecimiento de estas situaciones, culminando por la desvinculación de algunos integrantes de la judicatura. En otros casos, fue el Congreso Nacional el que, conociendo los mismos, adoptó los procedimientos y decisiones propias establecidas en la Constitución».

«Junto con estas acciones, hemos impulsado diversas medidas para prevenir hechos de esta naturaleza. Una de ellas fue la aprobación del nuevo Código de Ética Judicial, que es claro en relevar la probidad como la conducta intachable, el desempeño honesto y leal de la función, y que la opción por la judicatura es por el servicio público, lo que exige de nosotros, juezas y jueces, subordinar nuestros intereses particulares al bien común», destacó Chevesich.

Enfatizó que «quien no comprenda esto o no esté dispuesto a asimilarlo, debe saber que no tiene ni puede llegar a tener un espacio en la judicatura», lo que sacó aplausos por parte de los presentes en el acto.

La presidenta de la Corte Suprema detalló otras medidas que se están tomando, como «la revisión y actualización de la normativa referente a la integración de las salas, y a la regulación de la las preferencias para la vista de las causas en la Corte Suprema. La creación de una sección de control de gestión de causas, y otra de gestión de control administrativa, ambas en este tribunal. Todo esto acompañado de numerosas medidas de fiscalización en el ámbito público llevado a efecto por la corporación administrativa del Poder Judicial».

UNA OPORTUNIDAD

Asimismo, relevó «el deber de publicación en la página web institucional de las inhabilidades de ministros, fiscales, jueces, abogados integrantes y jueces subrogantes, que por orden de esta Presidencia ha sido reforzada durante el mes pasado».

«Todas estas medidas están en plena ejecución. Son acciones, no promesas. Desde luego, seguiremos analizando nuevas mejoras y regulaciones que permitan cerrar las brechas a conductas indeseables», enfatizó Chevesich.

Como corolario la ministra destacó que «si bien nuestras energías se centran en evitar en nuestra institución la repetición de comportamientos indeseables, advierto con optimismo que la conmoción que ha generado la crisis abre una ventana de oportunidad para abordar la ética profesional con una visión más amplia, en que pueden participar otros actores vinculados con la formación y ejercicio de la profesión jurídica».

En ese sentido, afirmó que «esto no puede comprenderse completamente, ni menos superarse, si la abogacía no hace su propia introspección, y revisa los estándares éticos con que ha asumido históricamente su función. El desarrollo de un círculo virtuoso entre los deberes del abogado y los de la judicatura brinda firmeza al camino de la buena justicia».

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