La reactivación gradual de vuelos entre Chile y Venezuela está comenzando a cambiar el panorama para miles de migrantes venezolanos residentes en el país. Tras meses de suspensiones y restricciones, nuevas rutas con escala en Bogotá o Panamá han vuelto a conectar a Santiago con Caracas, reabriendo la posibilidad de viajes familiares e incluso eventuales retornos.
Desde el Aeropuerto Arturo Merino Benítez, distintas aerolíneas han retomado operaciones hacia Venezuela mediante conexiones internacionales. La más reciente señal de normalización llegó el 23 de febrero, cuando Latam Airlines anunció el reinicio de sus vuelos hacia Caracas vía Bogotá. Inicialmente, la compañía programó cuatro frecuencias semanales, lunes, miércoles, viernes y domingo, con la proyección de aumentar a un servicio diario a partir del 1 de abril, sujeto a la autorización de las autoridades aeronáuticas.
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La aerolínea informó que esta ruta permitirá a los pasajeros acceder, desde Bogotá, a su red de conexiones hacia más de 140 destinos internacionales y a 23 ciudades dentro de Colombia. Hasta comienzos de marzo, la compañía había dispuesto más de 2.000 asientos para esta ruta, con pasajes que fluctúan entre $350.000 y $400.000 por tramo.
NUEVAS ALTERNATIVAS PARA LLEGAR A CARACAS
Latam no es la única alternativa disponible para quienes buscan viajar a Venezuela. Desde el aeropuerto El Dorado de Bogotá operan diversas aerolíneas que conectan con Caracas, entre ellas Wingo, Avianca, Laser Airlines y Avior, con trayectos de aproximadamente una hora y cuarenta minutos.
También existe la opción de volar a Panamá y desde el aeropuerto internacional de Tocumen continuar el viaje hacia Venezuela, alternativa ofrecida por Copa Airlines con tarifas que parten en torno a los 370 dólares.
Este abanico de opciones ha permitido restablecer gradualmente el flujo de pasajeros, principalmente migrantes venezolanos que desean visitar a sus familias después de largos períodos de separación. Según Alexander Maita, director del comando ConVzla en Chile, la reapertura de rutas ha sido bien recibida por la comunidad venezolana. “Ha habido un flujo de vuelos hacia Venezuela, y el que más se utiliza es el que pasa por Bogotá”, afirmó.
VIAJAR CON CAUTELA TRAS MESES DE SUSPENSIONES
El retorno de las conexiones aéreas se produce después de un período marcado por cancelaciones y alertas de seguridad que interrumpieron abruptamente los viajes. En noviembre pasado, seis aerolíneas internacionales suspendieron sus vuelos desde y hacia Venezuela tras una advertencia emitida por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA), lo que afectó a cientos de pasajeros.
ENTRE EL REENCUENTRO Y LA EXPECTATIVA
A pesar de las dificultades recientes, el restablecimiento de los vuelos ha despertado expectativas dentro de la comunidad venezolana en Chile. Para muchos, la posibilidad de viajar significa retomar planes postergados durante años, especialmente el reencuentro con familiares.
La periodista venezolana Mariannys Narváez, residente en Chile, asegura que la noticia generó una fuerte carga emocional entre quienes llevan largo tiempo sin visitar su país. “Fue una noticia recibida con mucha alegría, porque abre la posibilidad de retomar planes pendientes y volver a abrazar a la familia”, señala.
Con más rutas disponibles y un aumento progresivo en las frecuencias, la conexión aérea entre ambos países comienza a reconstruirse lentamente, ofreciendo nuevamente un puente entre Chile y una de las comunidades migrantes más numerosas del país.







