El Partido de la Gente vivió este fin de semana una elección interna que terminó con una señal política mucho más profunda que un simple cambio de directiva. Patricio Quisbert se impuso sobre la diputada Zandra Parisi y se convirtió en el nuevo presidente de la colectividad, en una derrota que muchos dentro del partido ya leen como un golpe directo al liderazgo personalista de Franco Parisi.
Baja participación
Aunque el proceso estuvo marcado por una baja participación y aún debía ser ratificado por el Tribunal Supremo de la colectividad, los resultados preliminares mostraron que la llamada “Lista B”, encabezada por Quisbert, logró imponerse sobre la “Lista A”, liderada por Zandra Parisi, hermana del fundador y principal referente político del PDG.
La nueva directiva quedaría encabezada por Patricio Quisbert como presidente, acompañado por Patricio Briones y Fabián Ossandón como vicepresidentes, desplazando así al sector más directamente vinculado al control político de Franco Parisi dentro de la estructura interna del partido.
Buscarán Parisi 2030
Pese a ello, el actual timonel Rodrigo Vattuone ya tomó contacto con Quisbert para felicitarlo y encomendarle avanzar en el denominado “proyecto 2030”, una estrategia que busca posicionar nuevamente a Franco Parisi como candidato presidencial para las próximas elecciones.
Ahí aparece la principal contradicción del momento: aunque la derrota de Zandra Parisi representa una señal evidente de desgaste del círculo más cercano al fundador del partido, el PDG sigue manteniendo como eje estratégico la eventual cuarta candidatura presidencial de Franco Parisi.
Desde el propio partido, el diputado Patricio Briones valoró el resultado y sostuvo que el objetivo es dar continuidad al proyecto político para que “después de 2028 haya menos dudas y más certezas respecto a Franco Parisi como presidente de la República”.
¿Advertencia: el PDG es más que Parisi?
Sin embargo, en la interna varios leen esta elección como una advertencia. El PDG ha ganado relevancia legislativa tras las elecciones de 2025, consolidando una bancada clave para inclinar votaciones en el Congreso y transformándose en un actor bisagra para el gobierno de José Antonio Kast, especialmente en materias económicas y tributarias.
Ese crecimiento político no necesariamente se ha traducido en cohesión interna. La experiencia de 2022, cuando el partido perdió varios representantes en el Congreso por renuncias, expulsiones y fracturas internas, sigue siendo una herida abierta que la nueva mesa deberá administrar.
Por eso, más que una elección administrativa, la victoria de Quisbert se interpreta como una disputa por el control real del PDG: si seguirá siendo un partido orbitando exclusivamente en torno a Franco Parisi o si buscará una estructura más autónoma, regionalista y menos dependiente de una sola figura.
«Conducción más transparente»
El diputado Cristián Contreras definió esta nueva etapa como una conducción “más regionalista, transparente y responsable con la administración interna del partido”, una frase que dentro del PDG también se interpreta como una crítica velada al modelo anterior.
La pregunta de fondo no es solo quién ganó la presidencia del partido, sino quién manda realmente en el PDG. Porque si Zandra Parisi perdió, lo que muchos creen es que quien recibió el verdadero golpe político fue Franco Parisi.
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