Torturas denuncian tres chilenos a su llegada a nuestro país y que fueran deportados por Israel a Turquía y que formaban parte de la «Flotilla Global Sumud». Hoy regresaron a Santiago durante las últimas horas.
Los activistas —Víctor Chanfreau, Claudio Caiozzi e Ignacio Ladrón de Guevara— arribaron al país tras haber sido detenidos por fuerzas militares israelíes mientras participaban en una misión humanitaria que buscaba llevar ayuda a la población de Gaza.
A su llegada, denunciaron tratos degradantes durante su cautiverio. Los ciudadanos afirmaron que sufrieron vejaciones injustificadas mientras permanecieron bajo custodia de las fuerzas militares israelíes.
Imágenes de vergüenza
Días antes, la tensión escaló en redes sociales. Un ministro del Gobierno de Israel publicó un registro audiovisual. Las imágenes mostraban a los activistas, incluidos los chilenos, maniatados y de rodillas. Este acto generó rechazo en diversos sectores políticos y sociales.
Netanyahu cuestionó las imágenes y advirtió que ello no obedecía a la política del Estado de Israel, ordenando la pronta expulsión de los detenidos. Su destino fue Turquía.
El derecho internacional en juego
Diversas organizaciones internacionales calificaron la captura como una violación grave al Derecho Internacional. Los activistas aseguran que transportaban insumos médicos y alimentos básicos cuando ocurrió el abordaje. Según los defensores de derechos humanos, la interceptación ocurrió en aguas internacionales, lo cual prohíbe legalmente cualquier acción bélica contra barcos civiles.
Por su parte, Israel justificó la interceptación bajo el argumento de la seguridad nacional y el mantenimiento del bloqueo naval impuesto a la Franja de Gaza. Tel Aviv sostiene que el control marítimo es una medida legítima, establecida bajo los marcos legales del derecho de guerra y de ocupación, para prevenir la entrada de armamento o insumos que puedan ser utilizados por grupos armados en la zona.
Según su postura oficial, al intentar romper este bloqueo, la flotilla dejó de ser una misión civil protegida y se convirtió en una amenaza potencial, legitimando —desde su interpretación jurídica interna y militar— el abordaje y la detención de los tripulantes para inspeccionar la carga y prevenir actividades hostiles
Protesta de Chile
El Gobierno de Chile manifestó su malestar formal a las autoridades israelíes por el trato recibido. El Ejecutivo calificó la situación como inaceptable para ciudadanos que realizaban una misión humanitaria. A su vez, las autoridades turcas coordinaron la liberación y traslado de los 400 tripulantes retenidos en el operativo regional.
La llegada de los activistas a Santiago cierra una semana de alta tensión diplomática. Mientras tanto, organizaciones civiles mantienen sus críticas por las condiciones de la detención. Asimismo, los familiares de la cuarta chilena retenida, Carolina Eltit, esperan noticias sobre su pronta repatriación. El caso mantiene el foco de atención sobre el conflicto en Medio Oriente y el respeto a los derechos humanos en misiones de ayuda.







