Nacional y economía

Sarampión en Chile: Conoce si debes vacunarte

Mario López M.

Imagen creada con herramientas digitales
Ante la reciente alerta sanitaria por el aumento de casos de sarampión, la autoridad de salud ha reforzado el llamado a la prevención.

Alerta por sarampión en Chile pone énfasis en la vacunación oportuna de sectores específicos de la población, por eso, conoce si debes vacunarte.

Aunque el sarampión fue considerado erradicado en el país, la actual movilidad internacional y la baja en las coberturas de vacunación post-pandemia han vuelto a poner al virus en el radar.

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que puede derivar en complicaciones graves, especialmente en niños pequeños y personas inmunocomprometidas. La alerta no responde solo a la detección de casos aislados, sino a la necesidad de mantener el «escudo epidemiológico» que protege a la población, evitando que el virus se disemine en la comunidad.

¿Por qué debes revisar tu esquema de vacunación?

No todos necesitan una dosis de refuerzo hoy, pero es fundamental verificar el estado de inmunización en los siguientes grupos:

Niños y niñas: El esquema nacional contempla dos dosis. La primera se administra a los 12 meses y la segunda a los 36 meses (3 años). Es vital revisar el carnet de control sano.

Personas nacidas entre 1971 y 1981: Estos grupos podrían haber recibido una sola dosis o esquemas incompletos. Se recomienda verificar su estatus vacunal.

Viajeros: Si tienes planificado salir del país, especialmente a zonas con circulación viral activa, se recomienda haber recibido dos dosis de la vacuna contra el sarampión, rubéola y paperas (trivalente viral). Esta dosis debe aplicarse al menos 15 días antes del viaje.

Personal de salud y grupos de riesgo: Aquellos que trabajan en contacto directo con pacientes deben asegurar su esquema completo por protección propia y de sus pacientes.

¿Qué hacer si tienes dudas?

El Ministerio de Salud ha habilitado los vacunatorios de la red pública y privada. Si no sabes si cuentas con las dosis necesarias, la recomendación es:

Revisa tu carnet de vacunación o consultar en tu centro de salud familiar (CESFAM) o vacunatorio privado.

El sarampión comienza con síntomas similares a un resfriado (fiebre, tos, secreción nasal) seguidos de una erupción cutánea característica. Si presentas estos síntomas, consulta de inmediato en un centro de urgencia.

Políticas públicas miopes

El sarampión no es una enfermedad «del pasado». Su alta transmisibilidad significa que, si la cobertura de vacunación desciende por debajo de ciertos niveles, el virus puede reaparecer con fuerza. La vacunación no es solo un acto de cuidado personal, sino una responsabilidad colectiva que permite proteger a quienes no pueden vacunarse por razones médicas.

Es necesario advertir que este escenario de baja cobertura no ocurre en el vacío. Se entrelaza peligrosamente con dos políticas estatales que, en la práctica, actúan como un freno a la prevención sanitaria.

Por un lado, los severos recortes presupuestarios derivados de la «megarreforma» al sistema de salud han mermado la capacidad operativa de los centros de atención primaria, limitando el despliegue de las campañas de inmunización en terreno. Cuando el Estado prioriza el equilibrio financiero por sobre la presencia en los barrios, la prevención se debilita.

Círculo vicioso

A esto se suma una contradicción aún más grave, la reciente orden de informar domicilios y datos personales de extranjeros indocumentados a las autoridades.

Esta política de persecución ha instalado un comprensible clima de temor en comunidades vulnerables, quienes ahora evitan acercarse a los centros de salud por miedo a que sus datos sean utilizados con fines migratorios o policiales.

El resultado es un círculo vicioso: el mismo Estado que ordena vacunarse es el que, mediante el control migratorio, está provocando que miles de personas se aíslen del sistema, dejando una brecha epidemiológica que pone en riesgo a toda la población. La seguridad nacional no puede construirse sobre la base de desmantelar la salud pública.

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