Los datos reflejan el complejo escenario que enfrenta el turismo en la isla, marcado por la profunda crisis económica y la incertidumbre derivada de las presiones de Estados Unidos, país que incluso ha dejado abierta la posibilidad de una acción militar contra Cuba.
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Respecto al origen de los visitantes, Canadá se mantuvo como el principal mercado emisor con 125.444 turistas entre enero y abril, mientras que Rusia aportó 21.050 viajeros. Ambas cifras significaron retrocesos interanuales de 63,8% y 56,7%, respectivamente. Todos los mercados registraron bajas importantes; incluso Argentina y China, que tuvieron las menores caídas, superaron el 20%.
La llegada de cubanos residentes en el extranjero, considerada uno de los soportes clave del sector, también mostró una fuerte disminución. Según la ONEI, en los primeros cuatro meses del año arribaron 46.173 personas, un 41,2% menos que en igual período del ejercicio anterior.
CRISIS EN EL TURISMO CUBANO
El turismo, una de las actividades estratégicas para la economía de la isla, ya venía mostrando señales de deterioro en 2025, año en que se anotaron los peores resultados desde 2002, excluyendo los años de pandemia. A ello se suma la presión ejercida por Estados Unidos sobre Cuba y el impacto del bloqueo petrolero, factores que han agravado la situación.
Desde comienzos de año se han cancelado diversas rutas aéreas, especialmente provenientes de Canadá y Rusia, debido a la escasez de combustible. Además, varios hoteles han debido cerrar temporalmente por la baja demanda. En las últimas semanas, las aerolíneas españolas Iberia y World2Fly también anunciaron una reducción progresiva de sus frecuencias hacia la isla.
La incertidumbre por las tensiones entre Washington y La Habana, sumada a los efectos acumulados de la crisis energética y la falta de combustible, continúa afectando las proyecciones del sector turístico cubano.
RAZONES
Entre las principales razones del debilitamiento de la industria aparecen la severa crisis económica y energética que atraviesa el país —lo que repercute directamente en la calidad de los servicios y la experiencia de los visitantes—, además de la reducción de conexiones aéreas y las sanciones estadounidenses.
El turismo sigue siendo una pieza clave en los planes de recuperación impulsados por el Gobierno cubano, debido a su aporte al Producto Interno Bruto (PIB) y a la generación de divisas, junto con los servicios profesionales y las remesas.
Durante 2025, Cuba recibió poco más de 1,8 millones de turistas extranjeros, lejos de la meta oficial de 2,6 millones. En 2024 la cifra alcanzó 2,2 millones, mientras que en 2023 llegó a 2,4 millones, según estadísticas oficiales.
Los números actuales también están muy por debajo de los máximos históricos registrados en 2018, con 4,6 millones de visitantes, y en 2019, con 4,2 millones. Esos años coincidieron con el llamado “deshielo” diplomático entre Estados Unidos y Cuba y con la flexibilización de las restricciones de viaje impuestas por Washington.
Actualmente, el escenario turístico cubano contrasta con el de otros destinos del Caribe, como Punta Cana y Cancún, que tras la pandemia han alcanzado cifras récord de visitantes.






