Nacional y economía

Chile enfrenta histórica caída en nacimientos

Mario López M.

deshidratación adultos mayores
Foto: Cedida
Nuestro país atraviesa una transformación demográfica de gran profundidad. Las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) confirmaron que los nacimientos disminuyeron un 46,9% en los últimos 32 años, consolidando una tendencia que ya comienza a impactar áreas clave del desarrollo nacional.

Chile enfrenta histórica caída de nacimientos, de acuerdo a antecedentes dados a conocer por el INE. Ellos muestran que los nacimientos cayeron casi 47% en tres décadas. Expertos advierten que el envejecimiento acelerado tensionará pensiones, salud y crecimiento económico.

Según el informe, en 1993 se registraron 275.916 nacimientos en el país. En 2025 la cifra cayó a 146.446, lo que representa 129.470 nacimientos menos respecto de hace poco más de tres décadas.

El fenómeno no solo refleja un cambio cultural o familiar. También anticipa desafíos económicos, sociales y previsionales que distintos especialistas vienen advirtiendo desde hace años.

Chile entra en zona de reemplazo crítico

Uno de los datos más relevantes del informe revela que la Tasa Global de Fecundidad llegó a 0,99 hijos por mujer. Se trata de la primera vez que Chile cae por debajo de un hijo promedio por mujer en edad fértil.

La cifra se ubica muy lejos del nivel de reemplazo poblacional, estimado internacionalmente en 2,1 hijos por mujer. Bajo ese umbral, las generaciones futuras no alcanzan a reemplazar numéricamente a las anteriores.

Las estadísticas posicionan además a Chile entre los países con menor fecundidad del mundo. Los registros comienzan a acercarse a los observados en economías envejecidas como Corea del Sur, Singapur y Japón.

Menos cunas y más canas

El escenario coincide con advertencias que distintos estudios y académicos vienen planteando desde hace años. La reducción sostenida de nacimientos se combina con una expectativa de vida cada vez mayor, acelerando el envejecimiento de la población.

Esa tendencia ya comienza a reflejarse en la estructura demográfica del país. Cada vez existen menos niños y jóvenes en proporción a una población adulta mayor que continúa creciendo.

Las proyecciones apuntan a que Chile enfrentará durante las próximas décadas una presión creciente sobre sistemas de salud, cuidados de larga duración, pensiones y financiamiento público. El desafío no radica únicamente en vivir más años, sino en cómo sostener económica y socialmente esa transición.

Impacto en economía y mercado laboral

La caída de la natalidad también proyecta efectos sobre el crecimiento económico. Una menor cantidad de nacimientos implica, a largo plazo, una reducción de la población en edad de trabajar y una menor disponibilidad de fuerza laboral.

Diversos organismos internacionales han advertido que los países con envejecimiento acelerado enfrentan dificultades para mantener tasas de crecimiento sostenidas. Menos trabajadores activos significan también una base menor de cotizantes para financiar sistemas previsionales y programas sociales.

El fenómeno adquiere especial relevancia en Chile debido a la velocidad con que ocurre el cambio demográfico. Mientras otras naciones desarrolladas envejecieron durante varias décadas, el país experimenta una transformación mucho más rápida.

Desafío país

Las cifras del INE muestran que el fenómeno no responde a una coyuntura específica ni a una administración determinada. La caída de la fecundidad se arrastra desde hace décadas y combina factores económicos, culturales, laborales, habitacionales y sociales.

Entre ellos aparecen el retraso de la maternidad, mayores costos de crianza, dificultades de acceso a vivienda, cambios en las dinámicas familiares y una creciente incertidumbre económica. La edad promedio de fecundidad pasó de 27 años en 1993 a 30 años en 2025.

Las nuevas estadísticas vuelven a instalar una discusión que Chile ha postergado durante años. El debate ya no se limita a cuántos niños nacen, sino a cómo enfrentará el país un futuro donde habrá menos cunas, más adultos mayores y una estructura poblacional completamente distinta a la que conocieron las generaciones anteriores.

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