Internacional

Entre críticas se activa nuevo pacto migratorio en la Unión Europea

Editado de agencias y medios internacionales por Cristian Navarro H.

Periodista

Unión Europea
Imagen referencial creada con herramientas digitales
La Unión Europea comenzó a aplicar su nuevo pacto migratorio, que agiliza el asilo y endurece controles.

La Unión Europea puso en marcha este viernes su nuevo Pacto de Asilo y Migración, una de las reformas más ambiciosas de la última década en materia migratoria. La iniciativa busca unificar los criterios de control, procesamiento de solicitudes de asilo y gestión de deportaciones en los 27 Estados miembros, aunque su implementación enfrenta desafíos operativos y fuertes críticas de organizaciones defensoras de los derechos humanos.

El acuerdo establece controles fronterizos más estrictos para quienes ingresen sin autorización al territorio europeo. Entre las principales novedades figura la recopilación de datos biométricos más amplia, que incluye fotografías faciales y digitalización de documentos, además de registros aplicables a menores desde los seis años. La información será almacenada en la base de datos Eurodac, cuya implementación aún presenta diferencias entre los países miembros.

PROCESOS MÁS RÁPIDOS Y MAYOR ÉNFASIS EN DEPORTACIONES

La reforma también acelera los procedimientos de asilo y retorno. Los solicitantes considerados una amenaza para la seguridad o provenientes de países catalogados como seguros podrán enfrentar procesos abreviados de hasta tres meses. Asimismo, las autoridades podrán emitir órdenes de expulsión de manera automática cuando una solicitud sea rechazada, con el objetivo de agilizar las deportaciones.

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La Comisión Europea sostiene que estas medidas permitirán reducir los retrasos acumulados en cientos de miles de solicitudes pendientes y mejorar la capacidad de respuesta frente a futuras crisis migratorias.

SOLIDARIDAD OBLIGATORIA DIVIDE A LOS ESTADOS MIEMBROS

Uno de los puntos centrales del pacto es el mecanismo de solidaridad obligatoria, que busca distribuir parte de la carga migratoria entre los países de la Unión Europea. Los Estados podrán recibir solicitantes de asilo o aportar recursos económicos para apoyar a las naciones más expuestas a los flujos migratorios, como Italia, Grecia, Malta, Chipre y España.

Sin embargo, algunos gobiernos ya han manifestado su rechazo. Polonia descartó participar en el sistema de reubicación y cuestionó cualquier obligación financiera asociada al acuerdo, mientras Hungría mantiene reservas respecto de varias de las medidas contempladas.

ORGANIZACIONES ALERTAN SOBRE RIESGOS PARA LOS DERECHOS HUMANOS

Diversas entidades humanitarias han advertido que el nuevo marco prioriza el control migratorio por sobre la protección de los solicitantes de asilo. Las críticas apuntan especialmente a la ampliación de los controles biométricos, la permanencia obligatoria en centros fronterizos y los procedimientos acelerados que podrían afectar las garantías de quienes buscan protección internacional.

Aunque el pacto ya entró formalmente en vigor, la propia Comisión Europea reconoce que ningún país está completamente preparado para su aplicación total, por lo que la implementación será gradual y podría extenderse durante los próximos años.

 


 

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