El diputado de Diego Schalper defendió el proyecto de reforma constitucional que presentó junto a un grupo transversal de parlamentarios, iniciativa que busca elevar las exigencias para presentar y aprobar acusaciones constitucionales en el Congreso.
La propuesta aparece en medio de la discusión del libelo contra el exministro Nicolás Grau, que el Congreso votará durante esta semana.
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En ese contexto, durante una conversación con Mesa Central, el legislador de Renovación Nacional sostuvo que la reforma busca evitar el uso reiterado de esta herramienta de fiscalización.
“¿Cómo hacer para no terminar en una tercera temporada de acusaciones constitucionales? (…) Acá lo que hay que hacer es corregir una normativa que es insuficiente”, señaló.
ACUSACIÓN CONSTITUCIONAL
Schalper planteó que el proyecto eleva de 10 a 20 las firmas necesarias para presentar una acusación constitucional y establece que su aprobación requiera 78 votos en la Cámara de Diputadas y Diputados.
Además, criticó el diseño actual del mecanismo: “Es absolutamente absurdo que para interpelar a un ministro tú necesites más firmas que las que necesitas para acusar a alguien a ese nivel”.
También sostuvo que en los últimos dos gobiernos se han presentado cerca de 30 acusaciones constitucionales, lo que —a su juicio— ha contribuido a la polarización política y a la pérdida de tiempo legislativo.
VOTO CONTRA LA ACUSACIÓN A NICOLÁS GRAU
Respecto al libelo en contra de Grau, Schalper confirmó que votará en contra, aunque aseguró que su decisión es personal dentro de la libertad de acción de su sector.
“Va a haber un grupo de diputados que vamos a tomar la decisión de votar en contra la acusación del ministro Grau”, afirmó.
El parlamentario explicó que su postura responde a fundamentos políticos y jurídicos, citando además análisis de la exministra del Tribunal Constitucional Marisol Peña.
En esa línea, añadió que su objetivo es contribuir a la estabilidad del gobierno y enfocar la agenda en otras prioridades del país.
DESCARTA QUIEBRE EN EL OFICIALISMO
Schalper descartó que su postura genere un quiebre dentro del oficialismo, pese a las diferencias internas sobre la acusación constitucional.
“Yo creo que no”, respondió al ser consultado sobre una eventual fractura, asegurando que estas diferencias forman parte del funcionamiento normal del Congreso.
Finalmente, llamó a evitar lo que calificó como un desgaste político excesivo.
“Chile no tiene tiempo para seguir perdiendo tiempo en la guerrilla política. No tiene tiempo para que sigamos gastando energía en cosas que en la práctica no le resuelven los problemas a la gente”, concluyó.






