La Junta Estatal de Educación de Texas aprobó este viernes una lista de lecturas obligatorias para las escuelas públicas que incluye pasajes de la Biblia, una decisión que impactará a más de 5 millones de estudiantes y que vuelve a instalar el debate sobre el lugar de la religión en la educación estatal.
La medida fue respaldada por el organismo, de mayoría republicana, pese a las críticas de organizaciones civiles, educadores y defensores de la separación entre Iglesia y Estado. Sus impulsores sostienen que las tradiciones judeocristianas forman parte de la historia fundacional de Estados Unidos y, por lo tanto, deben estar presentes en el currículo escolar.
UNA IMPLEMENTACIÓN GRADUAL DESDE 2030
El nuevo listado reúne cerca de 200 textos, entre libros, ensayos, obras literarias y fragmentos bíblicos. Su aplicación será progresiva y comenzará en 2030 con estudiantes de educación primaria.
Entre las lecturas consideradas figuran clásicos como Grandes esperanzas, de Charles Dickens, y Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, junto con pasajes del Nuevo Testamento. En los primeros niveles escolares se contemplan relatos ilustrados como “David y Goliat” y “Daniel en el foso de los leones”. En cuarto grado, en tanto, los alumnos deberán leer fragmentos sobre Jesús.
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Para los cursos superiores, la lista incorpora pasajes bíblicos como material complementario de obras literarias. También se incluyen textos de contenido histórico y político, como un discurso fúnebre escrito por Margaret Thatcher en homenaje al expresidente Ronald Reagan.
CRÍTICAS POR FALTA DE DIVERSIDAD
Los detractores de la medida advierten que la lista reduce la autonomía de docentes y distritos escolares para definir sus lecturas. Además, señalan que prioriza textos vinculados al cristianismo y deja fuera una mayor diversidad de voces, culturas y experiencias.
Desde Texas Freedom Network cuestionaron que una escuela pública, que recibe a estudiantes de distintas creencias y también a quienes no profesan ninguna religión, establezca como obligatoria la lectura de un texto religioso específico. Para sus representantes, la medida transmite el mensaje de que una tradición religiosa tiene mayor valor que otras dentro del sistema educativo.
Organizaciones como PEN America también expresaron preocupación. A su juicio, una lista tan cerrada puede operar como una forma indirecta de censura, al limitar el acceso de los estudiantes a textos más diversos o contemporáneos.
APOYO CONSERVADOR Y NUEVO DEBATE EDUCATIVO
Quienes respaldan la decisión afirman que las lecturas bíblicas permiten comprender mejor la historia, la cultura y la literatura estadounidense. Para sectores conservadores, la medida representa una forma de recuperar valores que consideran centrales en la formación del país.
Texas se ha convertido en uno de los estados más activos en la incorporación de referencias religiosas al sistema escolar público. En los últimos años, aprobó normas que permiten contratar capellanes para apoyar a estudiantes, exige la exhibición de los Diez Mandamientos en las aulas y autorizó un plan de estudios opcional con énfasis bíblico.
La junta también tenía previsto votar un programa de ciencias sociales que vincula historias bíblicas con episodios de la historia estadounidense, lo que podría ampliar aún más la presencia de contenidos religiosos en las escuelas públicas del estado.
La decisión convierte a Texas en un caso observado de cerca por expertos en educación, ya que no existen antecedentes claros de otro estado con una lista de lectura obligatoria que incorpore textos religiosos de esta manera. Hasta ahora, la selección de lecturas solía quedar en manos de distritos escolares, establecimientos o profesores.
Texas becomes first state to require students read the Bible with sweeping curriculum overhaul for @HoustonChron https://t.co/sQt5tJ0pkI #txed
— Isaac Yu (@isaacyu_) June 26, 2026







