El Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló el decreto del presidente Donald Trump para poner fin a la ciudadanía por derecho de nacimiento, medida que firmó en el primer día de su segundo mandato.
Seis de los integrantes de la Corte consideraron ilegal la orden del mandatario; cinco de ellos alegando que viola la Decimocuarta Enmienda de la Constitución, mientras que el sexto magistrado adujo que viola la ley federal, aunque no la Carta Magna.
“La ciudadanía, tanto entonces como ahora, era el derecho a tener derechos: a participar libremente en nuestra comunidad política. Los redactores de la Decimocuarta Enmienda ampliaron esa promesa a ‘toda persona nacida libre en esta tierra’. Hoy mantenemos esa promesa”, expuso el alto tribunal en su escrito.
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El Tribunal Supremo consideró además que había “escasas pruebas” a favor de la reinterpretación que la Administración del gobernante republicano hacía de una norma -la Decimocuarta Enmienda- que estipula que “todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos y sujetas a su jurisdicción son ciudadanos de Estados Unidos”.
La administración de Donald Trump buscaba negar la ciudadanía estadounidense a los menores nacidos de madres que estén en el país en situación irregular o con visados temporales, y cuyos padres no sean ciudadanos ni residentes legales. De acuerdo a los datos del Instituto de Políticas Migratorias (MPI, por sus siglas en inglés) y el Instituto de Investigación Demográfica de la Universidad de Pensilvania, la implementación de tal medida podría afectar a unos 250 mil niños nacidos en el país cada año.
El máximo tribunal de justicia de Estados Unidos ratificó en varias ocasiones el derecho a la ciudadanía por nacimiento, mientras que el Congreso también aprobó -incluso antes de la ratificación de la Decimocuarta Enmienda en 1868- una ley federal que brinda este derecho a los nacidos en suelo estadounidense.







