Política

Megarreforma: las miradas que marcaron el debate en el Senado

Mario López M.

Crédito: Senado de Chile
El tablero electrónico del Senado solo distinguió dos opciones: aprobar o rechazar. Pero detrás de cada luz verde o roja hubo argumentos distintos, incluso entre parlamentarios que terminaron votando en el mismo sentido.

Megarreforma: las miradas de país que marcaron el debate en el Senado

La aprobación del proyecto de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico dejó una de las votaciones más estrechas del actual período legislativo. Sin embargo, más allá del resultado, la discusión reveló una diversidad de visiones sobre crecimiento, responsabilidad fiscal, legitimidad política, inversión y rol del Estado, que terminaron confluyendo en un voto binario de aprobación o rechazo.

La discusión de la denominada megarreforma económica del Gobierno se transformó así en un debate sobre el modelo de desarrollo que Chile necesita para enfrentar los próximos años, donde crecimiento económico, estabilidad jurídica, responsabilidad fiscal y legitimidad política se entrecruzaron en una misma sesión.

Crecimiento como prioridad

Para los parlamentarios que respaldaron la iniciativa, el proyecto representa una oportunidad para recuperar la inversión y reactivar la economía. Incluso algunos de sus defensores admitieron que se trata de una apuesta cuyos resultados no pueden garantizarse de antemano, confiando en que el crecimiento económico terminará validando las medidas aprobadas.

El senador Javier Macaya (UDI) sostuvo que la discusión trascendía el objetivo inicial de reconstrucción, al señalar que «es evidente que no estamos hablando solo de reconstrucción», agregando que la decisión apuntaba a definir «si Chile vuelve a confiar en su capacidad de recuperarse (…), el alma emprendedora del país».

En la misma línea, Arturo Squella (Rep.) defendió la invariabilidad tributaria como una «garantía» que «otorga certeza de largo plazo», uno de los pilares que, a juicio de los impulsores del proyecto, permitirá atraer inversión y entregar reglas estables a quienes desarrollan iniciativas productivas.

El senador Rodolfo Carter (Rep.) también vinculó la reforma con el crecimiento económico. «Cuando hablamos de bajar el impuesto corporativo queremos volver a crecer», afirmó, explicando que su respaldo responde a la necesidad de generar oportunidades para superar la pobreza.

La mayoría y los acuerdos

La votación también abrió un debate sobre la forma en que se construyen las mayorías parlamentarias.

El senador Iván Moreira (UDI) resumió el resultado con una frase que reflejó la satisfacción del oficialismo: «Tenemos mayoría», añadiendo que «en las buenas y en las malas este oficialismo apoya al ministro porque nos está representando».

Sin embargo, desde una posición distinta, el senador Karim Bianchi (Ind.) recordó que esa mayoría responde a una correlación política específica del momento. A su juicio, existe una «mayoría circunstancial». Advirtió que para las reformas que vienen «se requerirán acuerdos», instalando una reflexión sobre la necesidad de construir consensos más amplios en futuras discusiones.

Legitimidad y responsabilidad fiscal

Entre quienes rechazaron la iniciativa, las críticas apuntaron tanto al contenido del proyecto como a la forma en que se alcanzó su aprobación.

La senadora Paulina Vodanovic (PS) dejó una de las frases más comentadas de la jornada. Advirtió que «ganar por un voto puede ser la manera más fácil de perder la legitimidad». Cuestionó que una reforma de esta magnitud avanzara sin un acuerdo político transversal.

Por su parte, el senador Diego Ibáñez (FA) situó el debate en el plano fiscal. Afirmó que «quienes votan a favor de esta reforma, renuncian al principio de responsabilidad fiscal». Agregó que, en su opinión, «esto es desregulación y no creer en lo público».

La senadora Claudia Pascual (PC), en tanto, expresó una crítica de fondo al proyecto al señalar que «estamos a las puertas de aprobar temáticas tremendamente complejas y regresivas para el país y el Estado (…). Vamos a retroceder».

Salto al vacío

La senadora Yasna Provoste (DC) cuestionó una falta de apertura al diálogo por parte del Ministerio de Hacienda. Asimismo, reparó las medidas relacionadas con las contribuciones y su eventual impacto en los gobiernos locales. Según la senadora falangista, las exenciones contempladas podrían afectar los ingresos municipales si no existen mecanismos de compensación suficientes, lo que, a su juicio, podría afectar la autonomía de los municipios.

Por su parte, el senador Iván Flores (DC) calificó la reforma como un “salto al vacío”, señalando que no existen garantías suficientes de que genere una reactivación económica efectiva ni beneficios concretos para la clase media.

El senador demócrata cristiano, ha afirmado que “Una aprobación sin compensación genera un tremendo riesgo para la sostenibilidad fiscal. Lo único seguro es que habrá menos recaudación de aquí al 2033”, consignó Radio Infinita.

Más argumentos que votos

La sesión dejó en evidencia que la votación no puede reducirse a una confrontación entre oficialismo y oposición. Entre quienes respaldaron el proyecto hubo énfasis distintos: crecimiento, empleo, inversión, certeza jurídica y simplificación regulatoria. Del mismo modo, quienes votaron en contra fundamentaron su decisión desde perspectivas diversas, como la legitimidad política, la responsabilidad fiscal, la protección de los derechos sociales, el impacto ambiental o la forma en que se condujo la negociación.

Esa diversidad de argumentos terminó confluyendo en un resultado binario, pero donde confluyeron múltiples miradas. El debate dejó abiertas interrogantes que seguirán presentes durante la tramitación en la Cámara baja y, en el Tribunal Constitucional.

Más que una discusión tributaria, el Senado expuso distintas formas de entender el desarrollo económico, el rol del Estado. También, las condiciones que, a juicio de cada parlamentario, deben orientar el crecimiento del país. El tablero marcó solo dos opciones. El debate, en cambio, mostró una pluralidad de miradas que difícilmente puede resumirse en un simple sí o no.

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