Nacional y economía

Fallece Gabriela Merino: Pionera de la política pública femenina

Mario López M.

Director de Está Pasando

Gabriela Merino de Maluenda
Su visión del feminismo no confrontacional, sino profundamente anclado en la doctrina social de la Iglesia y en la complementariedad de roles para la construcción del bien común, dejó una huella indeleble en las generaciones de dirigentas políticas que le sucedieron.

Fallece Gabriela Merino de Maluenda: Pionera de la política pública femenina y baluarte del humanismo cristiano y destacada militante de la Democracia Cristiana.

La partida de Gabriela Merino de Maluenda marca el adiós a una de las figuras más lúcidas y comprometidas con la promoción social y la participación cívica de la mujer chilena durante el siglo XX.

Militante histórica de la Democracia Cristiana y recordada por su paso como la primera directora de la Oficina Nacional de la Mujer, su legado permanece indisolublemente ligado a la transformación de las políticas públicas orientadas al mundo femenino en una época de profundas reformas estructurales.
Vocación pública y el rostro social de la Reforma.

Pensamiento y consecuencia

Nacida en el seno de una época en la que la participación política y social femenina comenzaba a ensanchar sus horizontes más allá de los espacios tradicionales, Gabriela Merino destacó tempranamente por su capacidad de organización. Su liderazgo no se limitó a la teoría política, sino que se volcó al territorio, a la base comunitaria y al trabajo cívico con los sectores populares. Gabriela Merino hizo de la calle y el territorio su trinchera. Su liderazgo no se entendía desde los escritorios, sino desde el contacto directo con la gente.

Cuando el presidente Eduardo Frei Montalva impulsó su programa de «Revolución en Libertad» y la Promoción Popular a mediados de los años sesenta, se hizo imperativo institucionalizar un espacio que canalizara las demandas y el protagonismo de las mujeres en el desarrollo del país. Fue en ese crucial momento histórico donde Gabriela Merino asumió la dirección de la Oficina Nacional de la Mujer.

Desde dicho cargo, lideró iniciativas pioneras destinadas a la capacitación, alfabetización cívica y organización comunitaria a través de centros de madres y redes de apoyo vecinal, entendiendo que el progreso del país era inviable sin la emancipación y la integración activa de la mujer en la vida pública y económica.

Militancia, convicción y pensamiento

Dentro de las filas del falangismo y posteriormente del Partido Demócrata Cristiano, Merino fue una indiscutiblemente una referente moral y organizativa. Su visión del feminismo no confrontacional, sino profundamente anclado en la doctrina social de la Iglesia y en la complementariedad de roles para la construcción del bien común, dejó una huella indeleble en las generaciones de dirigentas políticas que le sucedieron.

Para quienes compartieron con ella en las trincheras del partido o en las largas jornadas de trabajo territorial, Gabriela Merino era sinónimo de rigor intelectual, consecuencia y una calidez humana que le granjeó el respeto transversal de distintos sectores de la política nacional.

Un legado vigente

Con su fallecimiento, Chile despide a una constructora silenciosa pero fundamental de la democracia moderna. Su contribución a la institucionalización de los derechos y deberes cívicos de la mujer sigue siendo un cimiento indispensable para comprender cómo la política chilena comenzó a saldar la deuda histórica de incorporar a la mujer en el centro de las decisiones del Estado.

Su memoria queda grabada en las páginas de la historia social chilena y en el recuerdo de una colectividad que hoy reconoce su entrega desinteresada y su profunda vocación de servicio público.

Un vacío irremplazable

Dirigenta social de estirpe, de aquellas que escuchaban con atención y operaban con humildad, Gabriela cultivó el respeto transversal de todo el arco político y social. Su partida deja un vacío difícil de llenar, pero su memoria perdura en las páginas de la historia social de Chile y en el afecto perenne de quienes compartieron su camino.

Desde estas páginas, enviamos nuestras más sentidas condolencias a su familia, a sus seres queridos y, de manera muy especial, a nuestra colega María Teresa, abrazándola en este momento de profundo dolor.

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