Como «una señal de alerta que el país no puede normalizar» calificó la directiva nacional de la Democracia Cristiana (DC) las nuevas cifras de desempleo nacional informadas por el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile (INE).
Enfatizó que «9,5% de desocupación no es solamente un indicador económico: representa a miles de familias que enfrentan la incertidumbre de no contar con un ingreso estable, a jóvenes que buscan su primera oportunidad, a mujeres que siguen encontrando barreras para incorporarse al mundo laboral y a trabajadores que, después de perder su empleo, muchas veces solo encuentran como alternativa la informalidad o la precariedad».
Asimsimo, recalcó que «Chile enfrenta una situación laboral grave y el Gobierno debe asumirla con la urgencia que corresponde».
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En ese sentido, advirtió que «Como Democracia Cristiana creemos que sería un profundo error responder a esta realidad instalando nuevamente la idea de que los derechos laborales, la protección de las y los trabajadores o las regulaciones son los responsables de la falta de empleo».
«Chile no tiene una crisis laboral porque sus trabajadores tengan demasiados derechos. El problema es que nuestra economía no está generando suficiente crecimiento, inversión, productividad ni nuevas oportunidades de trabajo», aclaró la directiva de la DC.
Enfatizó también que la colectividad «rechaza la falsa disyuntiva que pretende obligarnos a elegir entre crecimiento económico y derechos laborales. Chile necesita más crecimiento y más derechos; más inversión y más protección; más productividad y más justicia social».
Según la DC, aparte del desempleo «la inversión privada ha caído respecto del gobierno anterior y el mercado laboral sigue sin mostrar señales de recuperación. Son señales preocupantes que reflejan una falta de confianza en las políticas económicas del actual Gobierno y que hacen urgente corregir el rumbo para recuperar el crecimiento y generar más y mejores empleos».
Por ello hizo un llamado al Gobierno a impulsar una estrategia nacional por el empleo y el desarrollo productivo, «construida con trabajadores, empleadores, pequeñas y medianas empresas, universidades, regiones y sociedad civil» y facilitar «la incorporación y permanencia de miles de mujeres en el mercado laboral y en políticas especialmente dirigidas a jóvenes y personas que llevan largos períodos buscando trabajo».
A ese respecto, se manfiestó disponible a contribuir a construir acuerdos que permitan recuperar el crecimiento y generar empleo, aunque reiteró que estos «no pueden construirse sobre la base de que sean nuevamente los trabajadores quienes paguen el costo de la crisis».







