El senador Rojo Edwards lanzó duras críticas contra el Tribunal Constitucional (TC), al que acusó de haberse transformado en una instancia política y cuestionó la forma en que son designados sus integrantes.
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“Lo del TC, a mi juicio, es vergonzoso. Se ha transformado en una tercera Cámara Política ideologizada que se dedica a tijeretear las leyes acordadas en el Congreso. Y en cuanto a defender la Constitución, es un organismo podrido”, afirmó el parlamentario.
Edwards también apuntó a la actuación del Tribunal Constitucional frente a la discusión sobre la invariabilidad tributaria, uno de los aspectos de la denominada megarreforma impulsada por el Gobierno.
“Es verdad que dejaron lo medular en cuanto a la invariabilidad tributaria, pero lo hicieron porque era políticamente impresentable ir más allá porque ya existía en Chile”, sostuvo.
El senador agregó que, a su juicio, es necesario modificar el mecanismo mediante el cual se designan los integrantes del organismo. “Creo que debemos cambiar la forma en que se nombran los jueces, para que sea un órgano constitucional y no un órgano político», señaló.
¿Cuál es el rol del Tribunal Constitucional?
Las críticas de Edwards surgen mientras el TC vuelve al centro del debate por su intervención en proyectos aprobados por el Congreso.
De acuerdo con la información oficial del organismo, el TC es un órgano jurisdiccional autónomo e independiente cuya función es garantizar la supremacía de la Constitución. Entre sus atribuciones está ejercer controles preventivos y posteriores de constitucionalidad sobre determinadas normas.
El control preventivo puede operar, entre otros casos, respecto de leyes orgánicas constitucionales y también frente a determinados requerimientos presentados durante la tramitación de proyectos de ley. Además, el tribunal puede conocer acciones de inaplicabilidad y de inconstitucionalidad respecto de normas vigentes.
Por ello, el Tribunal Constitucional no forma parte del Congreso ni cumple una función legislativa propiamente tal. Su labor consiste en resolver las materias constitucionales que la Carta Fundamental le entrega, aunque sus decisiones pueden tener efectos directos sobre normas aprobadas por el Poder Legislativo.
La megarreforma y el nuevo foco de tensión
La controversia se intensificó durante la tramitación de la denominada megarreforma del Gobierno, iniciativa que llegó al Tribunal Constitucional mediante requerimientos de parlamentarios de oposición.
Entre las disposiciones cuestionadas se encuentran normas relacionadas con la invariabilidad tributaria y materias medioambientales. El tribunal abrió durante agosto el proceso para recibir audiencias públicas vinculadas con los requerimientos que se encuentran en tramitación.
La discusión sobre la invariabilidad tributaria ha generado especial controversia. Mientras sus impulsores la defienden como un mecanismo para entregar certezas a la inversión, sus detractores sostienen que podría limitar la capacidad de futuros legisladores para modificar determinadas reglas tributarias.
En este escenario, las declaraciones de Edwards se suman a una discusión más amplia sobre los límites y el diseño institucional del Tribunal Constitucional, particularmente respecto de su capacidad para revisar normas aprobadas por el Congreso.
¿Cómo se nombran los ministros del TC?
Actualmente, el Tribunal Constitucional está integrado por diez ministros. Según el artículo 92 de la Constitución, tres son designados por el Presidente de la República, cuatro son elegidos por el Congreso Nacional y tres por la Corte Suprema. Los ministros duran nueve años en sus cargos y se renuevan parcialmente cada tres años.
El Congreso designa cuatro ministros: dos directamente por el Senado y otros dos propuestos por la Cámara de Diputados y aprobados por el Senado.
Edwards propone revisar el sistema de designación de ministros, en medio del debate sobre la composición, atribuciones e independencia del tribunal.
La controversia instala el debate sobre cómo equilibrar el control constitucional con el respeto al Congreso, evitando que el organismo sea visto como político.






