Canadá intensificó este martes 25 de agosto su enfrentamiento comercial con Estados Unidos al anunciar aranceles sobre más de 700 productos estadounidenses, valorizados en aproximadamente 20.000 millones de dólares. La medida responde a los gravámenes de 50 % que el Gobierno de Donald Trump impuso recientemente a importaciones canadienses.
El primer ministro, Mark Carney, advirtió que su país enfrenta una «guerra comercial» y acusó a Washington de intentar subordinar la economía canadiense. Asimismo, rechazó cualquier acuerdo que convierta a Canadá en una «subsidiaria de Estados Unidos» o comprometa sectores estratégicos como las industrias automotriz, siderúrgica y del aluminio.
GRAVÁMENES ALCANZARÁN ALIMENTOS, MUEBLES Y ACERO
Las nuevas tarifas entrarán en vigencia el 8 de septiembre y contemplan tres niveles: 15 %, 25 % y 50 %. Los aranceles más elevados afectarán determinados productos de acero y aluminio, muebles y vestuario.
En tanto, los quesos, otros lácteos, electrodomésticos, pescados, mariscos y algunos derivados industriales enfrentarán gravámenes de 25 %. Los artículos electrónicos, herramientas, pulpa y papel quedarán sujetos a una tasa de 15 %.
El ministro de Finanzas, François-Philippe Champagne, señaló que la respuesta busca proteger a trabajadores, agricultores, familias y empresas. Las medidas se suman a restricciones comerciales que Ottawa ya mantiene sobre otros productos estadounidenses, incluidos los automóviles.
OTTAWA DESTINA RECURSOS PARA CONTENER EL IMPACTO
El Gobierno canadiense también anunció un paquete de apoyo por 7.500 millones de dólares canadienses, equivalentes a aproximadamente 5.400 millones de dólares estadounidenses. El programa considera respaldo financiero para pequeñas y medianas empresas, mecanismos de liquidez y asistencia a trabajadores afectados.
Las autoridades reconocieron que sus propios aranceles podrían elevar los costos para compañías y consumidores, aunque estiman que el efecto general será moderado. Desde comienzos de 2025, Ottawa afirma haber movilizado más de 30.000 millones de dólares canadienses para enfrentar las consecuencias de las disputas arancelarias.
La confrontación amenaza cadenas de suministro compartidas en sectores como la industria automotriz, la energía, la agricultura y las manufacturas. En varios casos, los componentes cruzan la frontera en múltiples oportunidades antes de convertirse en productos terminados, por lo que los gravámenes podrían encarecer la producción en ambos países.
TRUMP AMENAZA CON NUEVAS MEDIDAS
Trump acusó a Canadá de perjudicar a empresas estadounidenses y amenazó con aplicar aranceles de 50 % a vehículos, autopartes y acero canadiense desde el 1 de enero de 2027. También aseguró que evalúa renombrar el lago Ontario como «lago América».
Carney sostuvo que su Gobierno podría ajustar las represalias y concentrarlas en sectores específicos para resguardar el empleo y la actividad económica. Mientras tanto, el intercambio de amenazas agrava una disputa que pone a prueba una de las relaciones comerciales más estrechas del mundo.
BREAKING: Canadian Minister of Industry, Mélanie Joly, was just asked about Trump saying he's going to rename Lake Ontario "Lake America".
"We'll always called it Lake Ontario. Period. We're proud of our Great Lakes. We've navigated the, you know, St. Lawrence River, the Great… pic.twitter.com/0PXsBL3Q5g
— Ed Krassenstein (@EdKrassen) August 25, 2026






