La campaña presidencial de Brasil entró en una fase de mayor tensión cuando falta menos de un mes para las elecciones del 4 de octubre. Las celebraciones por el Día de la Independencia dejaron dos imágenes contrapuestas: el presidente Luiz Inácio Lula da Silva encabezó el acto oficial en Brasilia, mientras Flávio Bolsonaro reunió a sus partidarios en São Paulo para cuestionar al Gobierno y al Supremo Tribunal Federal.
Durante el desfile cívico-militar, Lula estuvo acompañado por representantes de los principales poderes del Estado. El mandatario centró su mensaje en la soberanía nacional, la protección de mujeres y niñas y la próxima Copa Mundial Femenina de 2027. Con ello, buscó proyectarse como garante de la institucionalidad y disputar al bolsonarismo el uso político de los símbolos patrios.
FLÁVIO BOLSONARO LLEVA LA CRISIS JUDICIAL A LAS CALLES
En la avenida Paulista, Flávio Bolsonaro encabezó una manifestación contra Lula y el magistrado Alexandre de Moraes. El candidato del Partido Liberal presentó las acusaciones que rodean al juez como una muestra de la supuesta concentración de poder dentro del Supremo y prometió impulsar su destitución si obtiene el respaldo necesario en el Senado.
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La controversia se originó tras la divulgación de mensajes enviados por el banquero Daniel Vorcaro a Moraes antes de su detención por un presunto fraude relacionado con el Banco Master. También se conocieron antecedentes sobre contratos entre esa institución financiera y el estudio jurídico de la esposa del magistrado. Hasta ahora, estos antecedentes no han derivado en una condena ni en una imputación penal firme contra el juez.
El caso abrió además una confrontación dentro del propio tribunal. André Mendonça, magistrado designado durante el Gobierno de Jair Bolsonaro, levantó parcialmente el secreto de la investigación y planteó que el pleno del Supremo debía revisar las conversaciones. Moraes, en respuesta, solicitó investigar eventuales irregularidades en la actuación de Mendonça.
UNA ELECCIÓN MARCADA POR LA CONFIANZA INSTITUCIONAL
De acuerdo con un análisis publicado por France 24, Lula ha intentado mantener distancia de Moraes y sostiene que cualquier sospecha debe investigarse. La estrategia busca impedir que su adversario lo presente como defensor de una Corte cuestionada, especialmente cuando el juez tuvo un papel central en los procesos contra el bolsonarismo y en la condena de Jair Bolsonaro.
La crisis representa una oportunidad para Flávio Bolsonaro, aunque también podría perjudicarlo. Informaciones difundidas por la prensa brasileña señalan que Vorcaro habría mantenido contactos con el senador y comprometido recursos para un proyecto relacionado con su padre, lo que dificulta que el candidato se presente como completamente ajeno al caso.
Las encuestas anticipan una competencia estrecha en Brasil. Lula conserva ventaja en algunos sondeos de primera vuelta, pero los escenarios de balotaje muestran diferencias mínimas. En este contexto, el voto de quienes rechazan tanto al oficialismo como al bolsonarismo podría ser decisivo.
La elección también influirá en el futuro del Supremo, debido a que el próximo presidente podrá nombrar nuevos magistrados cuando se produzcan vacantes. Por ello, Brasil no solo definirá quién ocupará el Palacio de Planalto, sino también la relación futura entre el poder político y una Corte cuya credibilidad se ha convertido en parte central de la disputa electoral.
Fora, Lula! Fora, Moraes! Essa dupla não tem mais lugar no comando do País.
É tempo de mudança! O Brasil vai vencer!
7 de setembro é na PAULISTA!
Vote 2️⃣2️⃣🇧🇷 pic.twitter.com/M8mbrHi4wc
— Flávio Bolsonaro (@FlavioBolsonaro) September 3, 2026






