“El coordinador de asesores presidenciales no tiene competencia en la designación, ascenso ni retiro de oficiales de las policías», aseguró el coordinador de asesores del gabinete presidencial, Alejandro Irarrázaval, en la comisiónde la Cámara de Diputados que investiga y revisa la gestión de la exministra de Seguridad Pública, Trinidad Steinert, durante su paso por el gobierno de José Antonio Kast.
«No existe norma legal ni reglamentaria que le atribuya participación en esa materia, ni instructivo presidencial que la contemple. En este caso en particular, señor diputado, no es una excepcional regla”, añadió al ser consultado al respecto.
Asimismo, aseveró que “la asesoría presidencial no recibió ninguna comunicación sobre la materia, no intervino ni se comunicó ni con la directiva de Investigaciones ni con la ministra sobre la materia”.
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Según Irarrázaval, como el asunto estaba dentro del ámbito ministerial de Steinert, el Segundo Piso no tenía competencia sobre ella y no existía una obligación de comunicar la decisión.
Aseguró también que antes del informe de Contraloría “no había una opinión formada en la materia, y evidentemente no había tampoco ninguna razón para que alguien pensara que estaba necesariamente mal o bien hecho la actuación de la ministra, considerando que era un tema de su propio ámbito de trabajo”.
“No era materia que tuviera que comunicar, no la comunicó, y francamente no pasó a ser un tema hasta que no fue de conocimiento público. No era un tema ni entre la asesoría presidencial, y asumo que para el Presidente tampoco”, agregó.
Irarrázaval dijo que no podía precisar una fecha exacta de cuándo el Ejecutivo tomó conocimiento de la situación, pero que el presidente José Antonio Kast se enteró del caso cuando este ya se había hecho público.
«LA MÁS ARREPENTIDA»
El jefe de los asesores describió el funcionamiento del Segundo Piso. Explicó que hay un jefe de políticas públicas con un equipo de personas que trabajan los temas y lo hacen relativamente en conjunto.
A su juicio, “si este tema hubiese sido tan obvio, no habría hecho falta hacer una consulta a Contraloría”.
Sostuvo también que si Steinert “hubiese sabido las consecuencias que iba a tener, el oficio que estaba mandando no lo habría enviado o no lo habría enviado de esa forma”.
“No creo que haya ninguna duda del reproche del oficio, independiente de que la Contraloría haya dicho o no haya dicho, eso creo que es evidente, no admite mucha duda y probablemente la propia ministra es la más arrepentida de haberlo enviado”, afirmó.






