La administración del Presidente José Antonio Kast sigue perdiendo autoridades regionales. Este martes se solicitó la renuncia de David Plaza, seremi de Obras Públicas de La Araucanía, una nueva salida que pone bajo escrutinio la estabilidad de los equipos encargados de ejecutar las políticas del Gobierno.
Según el balance publicado por ADN Radio, 43 seremis han dejado sus funciones durante esta administración, dentro de un total de 53 autoridades salientes. El recuento incluye también a tres ministros, seis subsecretarios y un delegado presidencial provincial.
La concentración de bajas en las secretarías regionales ministeriales abre un flanco particularmente sensible para La Moneda: más de ocho de cada diez salidas corresponden a autoridades que representan a los ministerios en las regiones.
UNA RESPONSABILIDAD QUE ALCANZA A LA MONEDA
Aunque los antecedentes entregados no permiten atribuir todas las desvinculaciones a una misma causa, su reiteración exige explicaciones sobre los criterios de nombramiento, la evaluación de los perfiles y el respaldo que reciben los equipos territoriales.
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El Gobierno tiene la facultad de reemplazar a sus autoridades, pero también la responsabilidad de conformar equipos capaces de permanecer y cumplir sus tareas. Presentar cada salida como un ajuste individual resulta insuficiente frente a una cifra que obliga a examinar la conducción del conjunto.
La responsabilidad política alcanza a quienes seleccionan, nombran y supervisan a los seremis. La sucesión de reemplazos plantea dudas sobre la capacidad del Ejecutivo para consolidar una estructura regional estable.
INFRAESTRUCTURA NECESITA CONTINUIDAD
En La Araucanía, la salida de Plaza deja pendiente el reemplazo de la autoridad regional de una cartera clave para el desarrollo de infraestructura. El desafío del Gobierno será asegurar la continuidad de esa gestión mientras designa a un nuevo titular.
Los antecedentes disponibles no acreditan retrasos en obras atribuibles a esta salida. Sin embargo, los cambios reiterados pueden dificultar la coordinación de equipos y el seguimiento de compromisos, riesgos que el Ejecutivo debe prevenir.
Con 43 bajas de seremis, La Moneda enfrenta una exigencia que va más allá de llenar vacantes: explicar por qué sus equipos regionales registran tantos cambios y qué medidas adoptará para sostener una gestión con continuidad.







