Internacional

Maricarmen fallece sin volver a la casa por la que luchó

Editado de agencias y medios internacionales por Cristian Navarro H.

Periodista

Maricarmen
Foto: Publicado en X por @CesiaMejiaHN
María del Carmen Abascal, de 87 años, falleció en Madrid dos semanas después de su desahucio. La presión social había conseguido un acuerdo para que volviera a la vivienda donde pasó casi toda su vida.

Maricarmen Abascal murió este miércoles 7 de octubre en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, sin alcanzar a regresar al hogar del que fue desalojada el 23 de septiembre. Su fallecimiento, confirmado por el Sindicato de Inquilinas, cierra una historia que movilizó a miles de personas en España y la convirtió en un símbolo de la defensa del derecho a la vivienda.

La organización, su familia y su abogada informaron que permanecía hospitalizada desde el desahucio. Aunque la presión ciudadana logró que la empresa propietaria aceptara un nuevo contrato de alquiler, su retorno dependía del alta médica.

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El acuerdo no alcanzó a concretarse. Los firmantes del comunicado lamentaron que la solución llegara demasiado tarde y recordaron el llamado que Maricarmen les hacía: “Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro”.

UNA DISPUTA POR LA CASA DE TODA UNA VIDA

María del Carmen Abascal llegó al piso del barrio de Ibiza, en el distrito madrileño de Retiro, en 1956, después de que su padre lo alquilara. Allí vivió con su familia y conservó durante décadas fotografías, porcelanas y objetos que formaban parte de su historia.

El conflicto comenzó después de que una empresa adquiriera la vivienda. En 2020, los propietarios le comunicaron que debía abandonarla porque consideraban agotadas las subrogaciones del contrato de renta antigua.

Maricarmen recibía una pensión de 1.400 euros y destinaba alrededor de 500 euros mensuales al alquiler y las cuentas. Nunca dejó de pagar, pero enfrentó años de procedimientos judiciales y cuatro intentos de desalojo. Tampoco prosperaron las propuestas para cubrir la diferencia del arriendo que exigían los dueños o comprar el apartamento.

Mientras avanzaba la disputa, su salud se deterioró. En sus últimos meses necesitaba una silla de ruedas y ayuda para las actividades cotidianas.

SU CASO MOVILIZÓ A MILES DE PERSONAS

El desahucio provocó protestas y acampadas en Madrid que después se extendieron a otras ciudades españolas. El lema “Todos somos Maricarmen” apareció en carteles y camisetas, mientras sus mensajes desde el hospital circulaban entre quienes exigían medidas para garantizar una vivienda digna.

Incluso fuera de su casa, siguió alentando a los manifestantes a defender sus derechos. Para el Sindicato de Inquilinas, al que ella consideraba su familia, su caso marcó un punto de inflexión en la lucha contra los desahucios.

Maricarmen había trabajado 34 años como secretaria en una empresa farmacéutica y se jubiló en 1998. Deseaba pasar sus últimos días en la habitación donde murieron sus padres. Falleció antes de poder volver a ella.

 

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