El 24 de junio de 2026, hace tres meses y medio, en el Comité de Riesgo de Desastres (Cogrid) de Las Condes hubo una presentación donde alertaron acerca del “aumento de riesgo aluvional”, debido a la pérdida de vegetación que provocaron los incendios forestales de principios de año en la zona cordillerana de San Carlos de Apoquindo, justamente lo que ocurrió en el aluvión de ayer.
Recordemos que el fuego afectó mil doce hectáreas y dañó la vegetación de la zona, lo que dejó suelos con menor capacidad de absorción del agua.
Según publicó Reportajes Teletrece, advirtió también la amenaza urbana que implicaba no realizar obras que pudiesen contener futuros aluviones: “Después de un incendio el principal riesgo no es el fuego, es el agua”, alertó.
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Además alertó que la recuperación de los terrenos sería lenta y estimaba una ventana crítica de riesgo de aluvión entre uno y tres años. Durantre ese período las lluvias podrían arrastrar cenizas, barro, rocas y sedimentos hacia las quebradas y zonas pobladas.
En ese sentido, se presentó un proyecto para instalar mallas mitigadoras de rocas y sedimentos.
Se instalarían en las subcuencas más críticas y estarían diseñadas para retener progresivamente rocas, barro y escombros, mientras permiten el paso del agua y disminuyen la energía del flujo antes de que alcance las zonas urbanas.
Todos estos antecendentres se aumarán ala carpeta de la investigación penal que abrió la Fiscalía Metropolitana Oriente para determinar el origen y eventuales responsabilidades penales asociadas al aluvión.
LAS MALLAS QUE NO FUERON
“Con el fenómeno de El Niño proyectando precipitaciones hasta el verano, no podemos esperar”, dijo la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, el 7 de agosto pasado, tras firmar un convenio con el Club Deportivo Universidad Católica para la instalación de las mallas dinámicas.
La idea, según el proyecto presentado en el Cogrid, era precisamente “avanzar en la instalación de cinco barreras dinámicas que permitirán contener rocas, barro y sedimentos antes de que alcancen las zonas urbanas”.
Ya ocurrida la catástrofe y ante una preguntra de la prensa, hoy el ministro de Obras Públicas, Louis de Grange, comentó que estas “se iban a instalar de mucho antes, pero estos eventos son impredecibles y el trabajo con el municipio es permanente. Los terremotos no sabes cuándo vienen, tampoco estas catástrofes”.
El proyecto era una iniciativa de la Dirección de Obras Hidráulicas del ministerio de Obras Públicas (MOP) en conjunto con la municipalidad de Las Condes. Consistía en la instalación de mallas en las subcuencas más críticas. Las obras debían haber comenzado estas semanas. El presupuesto era de $754 millones a cargo del MOP.
Estaría a cargo de la suiza Geobrugg Andina.
Hoy la alcaldesa San Martín puntualizó que las mallas estaban confeccionadas y ya se encontraban en Chile. «Por la lluvia de esta semana, que debilitó la tierra, no se pudieron instalar», añadió, puesto que «la empresa no podía hacer ingreso con la maquinaria».
¿Y LAS LICITACIONES?
La investigación sobre el origen del aluvión también deberá indagar dos licitaciones que gestionó la municipalidad de Las Condes sobre limpieza en la Quebrada Onda, que es donde se originó la catástrofe.
La primera se gestionó en diciembre de 2025 con el objetivo de intervenir las “quebradas San Francisco de Asís, Honda y Cauce Francisco Bulnes Correa” y así retirar “todo tipo de material embancado, incluyendo sedimentos, residuos sólidos y vegetación”, pero fue revocado el 3 de febrero de 2026.
La segunda se abrió cinco meses y se cerró el 24 de agosto pasado, pero –según información de Mercado Público-, la adjudicación de los trabajos recién está programada para el próximo 23 de octubre.
TAMBIÉN SERNAGEOMIN
Pero eso no es todo. Un reporte técnico elaborado por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) publicado por Teletrece, identificó flujo de detritos —resultado de la descomposición de una masa sólida en partículas— en las quebradas La Honda, Grande, Los Almendros y Apoquindo, en la comuna de Las Condes.
Hace casi ocho meses observó también una marcada pérdida de cobertura vegetal —ausencia de pastos, arbustos y árboles— y la presencia de material quemado producto del incendio ocurrido en enero de 2026. Al respecto planteó que «esta condición habría incrementado el impacto erosivo en la cuenca, reduciendo la capacidad de infiltración del agua lluvia y favoreciendo el escurrimiento superficial». Es decir, advirtió riesgo de aluvión.
En ese sentido, recomendó a la municipalidad de Las Condes no autorizar asentamientos, ampliaciones o construcciones en zonas de alcance de remociones en masa sin estudio de peligros naturales previamente visado por Sernageomin o la instalación de señalética de advertencia por peligro de flujos de detritos, a Senapred y al Ministerio de Obras Públicas.
El Sernageomin en FEBRERO emitió un informe detallando el riesgo de aluvion en San Carlos de Apoquindo y medidas de mitigación que deberian tomarse para evitar un desastre… https://t.co/FUwExhwKJ6
— M.I. Ramos (@El__Enk) October 9, 2026






