La amenaza de un nuevo aluvión mantiene en alerta al sector de San Carlos de Apoquindo, en Las Condes. Ante las precipitaciones previstas para este lunes y el aumento del riesgo de remoción en masa, las autoridades ordenaron evacuar viviendas afectadas por la emergencia del jueves y suspender las labores de limpieza.
La medida busca evitar que una eventual nueva bajada de barro, piedras y sedimentos encuentre personas dentro de las zonas expuestas. Las autoridades llamaron a respetar las instrucciones de evacuación, no ingresar a los sectores restringidos y mantenerse atentos a la información oficial.
El delegado presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, advirtió que no puede descartarse un episodio de características similares al anterior aluvión. Por ello, la prioridad dejó de ser avanzar rápidamente en el retiro de escombros y pasó a concentrarse en la seguridad de los vecinos y trabajadores.
Evitar una segunda emergencia
El principal riesgo es que las lluvias movilicen nuevamente materiales acumulados en las quebradas y laderas, con consecuencias para las viviendas y personas que permanecen en los sectores comprometidos.
«Tenemos que ser extremadamente precavidos y estamos ampliando el perímetro de seguridad no solamente hasta las calles donde estábamos trabajando directamente para sacar lodo, sino que hacia el norte hasta Avenida Las Flores, como una manera de permitir que los vehículos puedan circular, puedan estar trabajando, pero también, eventualmente si es necesaria una evacuación, no tengamos vehículos estacionados en la calle», señaló Codina.
Las advertencias anteriores al aluvión
Una vez controlada la emergencia, también corresponderá esclarecer qué medidas preventivas se adoptaron frente a los riesgos que ya habían sido identificados.
Un reportaje de T13 dio cuenta de un documento municipal fechado el 24 de junio que advertía sobre el aumento del riesgo aluvional tras los incendios forestales. El antecedente contemplaba medidas de protección, mientras procesos de licitación para la limpieza de quebradas registraban retrasos.
La existencia de esas advertencias abre interrogantes sobre las acciones ejecutadas antes del aluvión del jueves. Sin embargo, determinar eventuales responsabilidades como la instalación de mallas de protección que no se hizo, exige establecer qué obras estaban comprometidas, cuáles se realizaron y qué relación pudieron tener con los daños registrados.
Por ahora, la urgencia es otra. Proteger a los habitantes del sector ante la posibilidad de una nueva remoción en masa. La evaluación de las responsabilidades será necesaria. Pero la primera obligación de las autoridades y de la comunidad es impedir que una segunda emergencia ponga en peligro vidas humanas.






