En el debate pre balotaje de este 25 de octubre, el candidato opositor cuestionó al presidente brasileño por el supuesto apoyo electoral que el presidente recibió de los presos. Lula respondió que quería todos los votos, incluido el de Jair Bolsonaro, padre de su adversario que está cumpliendo condena.
Una pregunta sobre el voto de los presos terminó convirtiéndose en uno de los momentos más singulares del primer debate presidencial entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. El candidato opositor intentó incomodar al mandatario brasileño con una cifra sobre el respaldo electoral que recibiría en las cárceles. Sin embargo, Lula respondió con una ironía que involucró directamente al padre de su contrincante.
El intercambio ocurrió la noche del domingo, durante el debate organizado por la cadena Band en São Paulo, a una semana de la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre.
Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, cuestionó a Lula por el supuesto apoyo que recibió de las personas privadas de libertad: «¿Puede explicar por qué el 73% de los presos votó por usted?», preguntó el candidato del Partido Liberal, sin identificar la fuente de esa cifra.
La respuesta de Lula cambió inesperadamente el sentido del intercambio: «Yo quiero el 100%, ¡hasta el de tu padre! Tu padre también puede votar por mí. Él te conoce y sabe que yo soy mejor que tú», replicó el presidente.
Video del intercambio: Ver publicación de Martín Dandach en X.
El padre terminó en el debate
La ironía tenía un destinatario perfectamente reconocible: Jair Bolsonaro, expresidente brasileño que cumple arresto domiciliario tras ser condenado a más de 27 años de prisión por su participación en una trama golpista destinada a impedir la asunción de Lula después de las elecciones de 2022.
El comentario resultó particularmente llamativo porque Flávio había introducido el tema de los presos para cuestionar políticamente al mandatario, sin prever que su adversario utilizaría precisamente la situación judicial de su padre para responderle.
La réplica tampoco pasó inadvertida para el candidato opositor, quien contestó que Jair Bolsonaro no podía votar en las elecciones presidenciales porque, según sostuvo, había sido víctima de una persecución. En Brasil, las personas condenadas mediante sentencia firme tienen suspendidos sus derechos políticos mientras duren los efectos de la condena. Los presos preventivos, en cambio, pueden ejercer el sufragio si cumplen los requisitos electorales.
Por ello, más allá de su eficacia humorística, la referencia de Lula al voto de Jair Bolsonaro fue una provocación política y no una afirmación sobre la posibilidad legal de que el expresidente participe en la elección. El episodio también recordó que, aunque Flávio es el candidato presidencial, su padre continúa ocupando un lugar central en la confrontación política brasileña.
Un debate de acusaciones y descalificaciones
La anécdota ocurrió en un encuentro marcado por fuertes tensiones entre ambos candidatos. Lula y Flávio Bolsonaro intercambiaron acusaciones relacionadas con presuntos hechos de corrupción, investigaciones judiciales y responsabilidades familiares. En distintos momentos utilizaron expresiones descalificatorias y se interrumpieron mientras intentaban desarrollar sus argumentos.
El mandatario cuestionó los presuntos vínculos de su adversario con grupos parapoliciales, mientras Flávio recordó los antiguos procesos judiciales contra Lula, cuyas condenas fueron posteriormente anuladas.
La confrontación también alcanzó a familiares de ambos candidatos, entre ellos los hijos del presidente y del expresidente. Pese a ese ambiente, el debate permitió observar diferencias programáticas sobre seguridad pública, gasto fiscal, política económica y relaciones internacionales.
Milei y Trump también aparecieron
Durante la discusión económica, Lula cuestionó las propuestas de reducción del gasto público de su adversario y le preguntó si había pedido prestada la «motosierra» del presidente argentino Javier Milei. El mandatario brasileño también acusó a la familia Bolsonaro de mantener una relación de subordinación frente a los intereses estadounidenses, en referencia a Donald Trump.
Flávio, por su parte, insistió en sus cuestionamientos al costo de la vida, la inseguridad y la política económica del actual Gobierno. Las referencias internacionales mostraron que el debate brasileño también está atravesado por diferencias respecto del papel del Estado y las relaciones con otros gobiernos.
Brasil se prepara para una segunda vuelta estrecha
El debate se realizó después de una primera vuelta en la que Flávio Bolsonaro obtuvo cerca del 47% de los votos, frente al 45% de Lula. Las últimas encuestas de Datafolha y Quaest registraron una intención de voto de 51% para el senador y 49% para el mandatario, en mediciones que muestran una disputa estrecha.
La segunda vuelta está programada para el domingo 25 de octubre, cuando los brasileños deberán elegir al próximo presidente. Ambas candidaturas buscan movilizar a quienes no participaron en la primera vuelta y atraer a los votantes de otras opciones políticas.
En ese escenario, el debate ofrecía una oportunidad para contrastar propuestas. Sin embargo, uno de sus momentos más recordados terminó siendo una breve conversación sobre el voto de los presos. Flávio Bolsonaro quiso cuestionar a Lula por sus supuestos apoyos en las cárceles y terminó escuchando al presidente pedir, con ironía, el voto de su propio padre.







