Lula acorta distancia con Bolsonaro y Brasil de cara al balotaje del 25 de octubre entra en empate técnico.
A siete días de la segunda vuelta presidencial de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva acortó la distancia con Flávio Bolsonaro y ambos candidatos se encuentran en situación de empate técnico, según la última encuesta de Datafolha. El resultado abre una nueva etapa en una contienda marcada por la polarización, la elevada abstención y la disputa por los votos de quienes quedaron fuera del balotaje.
La medición, realizada entre el 13 y el 14 de octubre, asigna al senador Bolsonaro el 51% de los votos válidos, frente al 49% del actual mandatario. La diferencia se redujo de cuatro a dos puntos porcentuales respecto de la encuesta anterior y se encuentra dentro del margen de error de dos puntos.
Sin embargo, el movimiento exige una precisión. En votos totales, Flávio Bolsonaro retrocedió del 49% al 47%, mientras Lula permaneció en el 45%. Por lo tanto, el estrechamiento de la distancia responde principalmente a una disminución de las preferencias declaradas por el candidato opositor, no a un incremento equivalente de las adhesiones al presidente.
Los 33 millones que no votaron
La primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, dejó a Flávio Bolsonaro con el 47,03% de los votos válidos y a Lula con el 45,16%. La diferencia fue de aproximadamente 2,2 millones de sufragios. Pero hubo otro resultado que podría tener importancia en el balotaje: 33.469.244 brasileños no concurrieron a votar, equivalentes al 21,08% del padrón electoral.
La cifra supera ampliamente la diferencia que separó a ambos candidatos y constituye uno de los principales desafíos de movilización para sus respectivas campañas. No obstante, los abstencionistas no representan un electorado homogéneo ni pueden considerarse votos disponibles para uno u otro candidato. Su eventual participación dependerá de factores territoriales, sociales y políticos, además de la capacidad de las campañas para convocarlos.
El Nordeste, tradicional bastión electoral de Lula, registró alrededor de ocho millones de abstenciones. En esa región, el mandatario mantiene una ventaja importante, aunque ello no significa que quienes no votaron compartan necesariamente sus preferencias.
Los candidatos eliminados también cuentan
La segunda variable corresponde a los más de nueve millones de electores que respaldaron a las candidaturas derrotadas en primera vuelta. Augusto Cury, Renan Santos, Ronaldo Caiado y Romeu Zema concentraron la mayor parte de esos sufragios, que ahora adquieren relevancia en una elección estrecha.
Las señales políticas no han sido uniformes. Caiado y Zema han expresado posiciones favorables a Bolsonaro, mientras Cury y Renan Santos han evitado comprometer formalmente su respaldo a alguno de los finalistas.
Sin embargo, las declaraciones de los candidatos no aseguran el traslado de sus votantes. Una encuesta anterior de Datafolha mostró que el 46% de quienes respaldaron a esas candidaturas se inclinaba por Flávio Bolsonaro, frente al 32% que prefería a Lula. Otro 15% anticipaba que votaría blanco o nulo.
El dato muestra una ventaja inicial para el senador en ese segmento, pero también revela que una parte del electorado no sigue necesariamente las orientaciones de los dirigentes que apoyó en primera vuelta.
El peso del rechazo electoral
La disputa brasileña tampoco puede entenderse exclusivamente como una competencia de adhesiones. Datafolha registró que el 46% de los encuestados rechazaba exclusivamente a Lula, mientras el 43% manifestaba rechazo únicamente hacia Flávio Bolsonaro. Otro 3% rechazaba a ambos candidatos.
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En consecuencia, el balotaje también estará condicionado por quienes concurran a votar para impedir el triunfo del adversario, aunque no compartan plenamente el proyecto político de su candidato. Esta dimensión cobra especial importancia en un país que llega a la segunda vuelta después de una campaña profundamente polarizada.
Los candidatos se preparan, además, para su primer debate televisado de esta etapa, previsto para este domingo, en medio de movilizaciones de sus respectivos partidarios.
Las redes sociales bajo observación
La campaña también enfrenta controversias por el uso de plataformas digitales. El comando de Lula denunció un supuesto trato desfavorable a sus publicaciones en plataformas de Meta, mientras la empresa negó la existencia de discriminación política y atribuyó los problemas denunciados a fallas técnicas.
En paralelo, las declaraciones de Nadia Beller, expareja del consultor argentino Fernando Cerimedo, volvieron a poner atención sobre las estrategias digitales utilizadas en campañas latinoamericanas. Beller ha atribuido a Cerimedo conversaciones y vínculos relacionados con el entorno de Bolsonaro, aunque sus afirmaciones no acreditan una participación efectiva del consultor en la campaña presidencial brasileña de 2026.
Una semana sin resultado escrito
El estrechamiento de las preferencias devuelve protagonismo a variables que los porcentajes nacionales no alcanzan a explicar completamente: la participación electoral, el comportamiento territorial de los votantes y la transferencia efectiva de los sufragios de las candidaturas eliminadas.
Flávio Bolsonaro conserva una ventaja numérica en las últimas mediciones, pero la diferencia está dentro del margen de error. Lula, por su parte, enfrenta el desafío de transformar la movilización de sus partidarios en votos efectivos.
La elección del 25 de octubre no está resuelta por las encuestas. En Brasil, la última palabra la tendrán quienes concurran a las urnas, incluidos aquellos que hace dos semanas decidieron quedarse en casa.






