Brasil al balotaje: Bolsonaro sorprende a Lula y a las encuestas que daban al actual presidente liderando en primera vuelta.
Brasil tendrá que esperar tres semanas para conocer a su próximo presidente. Flávio Bolsonaro sorprendió este domingo al superar a Luiz Inácio Lula da Silva, aunque ninguno consiguió la mayoría absoluta necesaria para evitar el balotaje. Ambos volverán a enfrentarse en las urnas el próximo 25 de octubre.
Con más del 98% de las mesas escrutadas, Bolsonaro obtenía cerca del 47% de los votos válidos y Lula bordeaba el 44,8%. La diferencia, cercana a dos puntos, contradijo buena parte de las expectativas con que comenzó la jornada. Más de 158 millones de brasileños estaban habilitados para participar en las elecciones generales.
La abstención volvió a convertirse en uno de los protagonistas silenciosos de la elección. Cerca de uno de cada cinco brasileños habilitados para sufragar no llegó a las urnas. En una elección estrecha, movilizar a ese electorado será una de las claves de la segunda vuelta.
Las encuestas también perdieron
La sorpresa alcanzó directamente a los sondeos publicados hasta la víspera. Datafolha situaba el sábado a Lula con 45% de los votos válidos y a Bolsonaro con 42%, aunque técnicamente empatados considerando el margen de error. Las urnas invirtieron el orden.
El resultado tampoco permite anticipar fácilmente lo que ocurrirá en tres semanas. Los electores de los candidatos que quedaron fuera de competencia deberán optar ahora entre dos figuras que exhibían, antes de la elección, niveles de rechazo igualmente elevados. Datafolha situaba a ambos con 45% de rechazo.
La disputa comienza así prácticamente desde cero. Bolsonaro parte con la ventaja política de haber ganado la primera vuelta, mientras Lula deberá recuperar electores y conseguir una movilización mayor de quienes este domingo permanecieron en sus casas.
El Senado también gira a la derecha
La elección dejó además otra señal poderosa. Brasil renovó este domingo 54 de los 81 escaños del Senado, dos tercios de la Cámara Alta, cuyos integrantes ejercen mandatos de ocho años. Los primeros resultados muestran un avance significativo de candidatos identificados con el bolsonarismo y la derecha.
En el Distrito Federal, Michelle Bolsonaro y Bia Kicis, ambas del PL, conquistaron los dos escaños en disputa. Junto con Damares Alves, Brasilia tendrá ahora sus tres representantes en el Senado alineadas con la derecha.
Rio Grande do Sul entregó otra señal. Marcel van Hattem, de Novo, y Ubiratan Sanderson, del PL, ambos partidarios de Flávio Bolsonaro, obtuvieron los dos cupos senatoriales. Con Hamilton Mourão, la representación completa del estado en la Cámara Alta queda alineada con la derecha.
El resultado importa más allá de la elección presidencial. Quien llegue al Palacio del Planalto tendrá que gobernar durante los próximos cuatro años con un Senado que emerge de las urnas desplazado hacia la derecha.
Tres semanas para conquistar votos ajenos
La primera vuelta terminó, pero también dejó una advertencia para ambos candidatos. Ni Bolsonaro puede considerar propios todos los votos situados a su derecha ni Lula sumar automáticamente los obtenidos por candidatos contrarios al bolsonarismo.
Una segunda vuelta es otra elección. El voto de adhesión convive con el rechazo, el temor y la opción por el mal menor. Brasil acaba de demostrar, además, que las encuestas pueden fotografiar una elección sin necesariamente anticipar el momento exacto en que el elector deposita su voto.
Flávio Bolsonaro ganó el primer asalto. Lula sigue de pie y la diferencia es suficientemente estrecha para mantener abierto el resultado.
Brasil tendrá presidente el 25 de octubre. Y, esta noche, nadie puede asegurar quién será.






