A una semana de los disturbios que afectaron a distintas ciudades de Francia el panorama hoy es de museos cerrados, comercios protegidos con tablones de madera y miles de policías desplegados en las calles de cara a una nueva jornada de protestas convocadas por estudiantes, sindicatos y el movimiento de los chalecos amarillos.
El gobierno del presidente Emmanuel Macron dispuso un operativo de seguridad de 70 mil efectivos, entre policías, gendarmes y unidades de élite, cuya misión es evitar que se repitan los hechos de violencia registrados el fin de semana pasado, cuando más de medio millón de personas participó en las movilizaciones.
A ellos se suman soldados de la misión de vigilancia Sentinelle, vehículos blindados, helicópteros y drones. Como advirtió el ministro del Interior, Laurent Nuñez, al presentar las medidas de seguridad para esta jornada, “seremos intransigentes”.
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Sin embargo, a pesar de todas las medidas, ya desde la mañana comernzaron a registrarse los primeros incidentes. En Lyon, las fuerzas policiales utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a alrededor de 150 personas que intentaba bloquear el tránsito en un sector donde las autoridades habían prohibido las concentraciones.
#Video | Fuerzas de seguridad dispersan con gases lacrimógenos concentraciones en Lyon
🇫🇷La ciudad de Lyon registró las primeras tensiones durante la jornada de manifestaciones en Francia, cuando las fuerzas de policía emplearon gases lacrimógenos para dispersar una aglomeración de personas.
🛑La intervención de la fuerza pública se produjo pese a la restricción y prohibición de marchas vigente en varios sectores y centros urbanos de la localidad francesa.
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— Alma Plus Tv (@almaplustv) October 24, 2026
El origen de las protestas en Francia es el malestar de distintos sectores sociales por el encarecimiento de la vida y también las demandas de estudiantes secundarios que, desde finales de septiembre, exigen mejores condiciones de enseñanza y modificaciones al sistema de acceso a la educación superior.
MUSEOS CERRADOS
París es uno de los principales focos de preocupación para las autoridades: las manifestaciones del sábado pasado terminaran con saqueos, vehículos incendiados y ataques contra edificios públicos.
Por eso, los principales museos de la ciudad, entre ellos el Louvre, el Museo de Orsay, el Museo Picasso y el Grand Palais, iptaron por cerrados durante esta jornada.
En el comercio, durante la semana numerosos establecimientos instalaron barricadas y paneles de madera para proteger sus vitrinas y accesos, especialmente en las inmediaciones de la plaza de la República, uno de los sectores afectados por los incidentes anteriores.
De hecho, tan grande fue el disturbio que el prefecto de la policía de París, Patrice Faure, incluso recomendó a los comerciantes contratar servicios de seguridad privada.
MARCHAS AUTORIZADAS
Para las autoridades francesas, los episodios de violencia tienen su origen en grupos de ultraizquierda, entre ellos movimientos antifascistas, anarquistas y anarcoautónomos, a los que -dijeron- se habrían sumado personas involucradas en saqueos.
Desde el lunes, hay toques de queda nocturnos en determinados barrios de grandes ciudades y restricciones a las manifestaciones no autorizadas.
Aún así, las marchas convocadas para este sábado en París, Marsella y Lyon recibieron autorización, aunque en la capital las autoridades modificaron su recorrido a última hora.
ESTUDIANTES A LA CABEZA
Los representantes estudiantiles que lideran las protestas en Francia se reunieron con el presidente Macron, pero las propuestas del mandatario no consiguieron detener las movilizaciones. Uno de los principales puntos de desacuerdo es Parcoursup, el sistema francés de admisión a la educación superior, cuya derogación es una de las demandas de los manifestantes.
En paralelo, las restricciones anunciadas por el Ejecutivo han generado cuestionamientos políticos. Siete partidos de izquierda, entre ellos La Francia Insumisa, los Verdes, el Partido Socialista y el Partido Comunista, presentaron un recurso ante el Consejo de Estado para impugnar la intención del jefe de Estado de prohibir las manifestaciones convocadas por organizaciones que este considera ilegítimas.
Las movilizaciones de este sábado también coinciden con protestas previstas en Albania, Italia y España, en un escenario de descontento social marcado por las demandas juveniles y la preocupación por el poder adquisitivo.
Ante este panorama, el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O’Flaherty, instó a las autoridades de estos países a respetar el derecho a manifestarse y priorizar la “desescalada” durante los operativos policiales.







