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Cómo los hábitos diarios pueden frenar la demencia

Abstenerse del consumo de alcohol, mantenerse aprendiendo cosas nuevas y un buen estado físico han demostrado ser factores protectores.

La lucha contra la demencia, esa epidemia silenciosa que afecta a millones ha alcanzado un punto de inflexión gracias a un nuevo estudio publicado en JAMA Neurology.

Tradicionalmente vinculada a causas genéticas, esta investigación revela que existen variables modificables que pueden frenar su avance, incluso en casos de inicio temprano, antes de los 65 años.

El estudio, realizado por la Universidad de Maastricht y la Universidad de Exeter, analizó a más de 350,000 participantes menores de 65 años.

Descubrió 15 factores de riesgo para el desarrollo de demencia temprana. Estos incluyen desde niveles socioeconómicos hasta déficits de vitamina D y problemas de audición.

Lo notable es que muchos de estos factores son modificables, ofreciendo esperanza en la prevención de esta condición devastadora.

Factores de riesgo

La Comisión Lancet en 2020 dio a conocer la existencia de doce factores de riesgo modificables en relación con la demencia, cuya atención adecuada podría prevenir o postergar hasta un 40% de los casos.

Estos factores incluyen hipertensión, hábito de fumar, depresión, inactividad física, aislamiento social, traumatismos craneales, problemas auditivos, obesidad, abuso del alcohol, diabetes, exposición continua a la contaminación del aire, altos niveles de apoliproteína E y proteína CReactiva, y poco estímulo cognitivo.

Paralelamente, abstenerse del consumo de alcohol, mantenerse aprendiendo cosas nuevas y un buen estado físico han demostrado ser factores protectores.

La reciente investigación sobre demencia de inicio temprano incorporó adicionalmente la deficiencia de vitamina D, un factor ya identificado en estudios previos para la población de edad avanzada en 2014, junto con los riesgos adicionales de haber experimentado un accidente cerebrovascular y sufrir enfermedades cardíacas.

David Llewellyn, un destacado epidemiólogo de la Universidad de Exeter en el Reino Unido y parte del equipo de esta investigación, valoró los resultados de este estudio, considerándolo el más exhaustivo y robusto de su tipo hasta la fecha.

«Por primera vez», afirma Llewellyn, «hemos descubierto que es posible actuar sobre determinados factores para minimizar el riesgo de desarrollar esta enfermedad en sus etapas iniciales».

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