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El humo de los incendios forestales puede provocar riesgos a la salud incluso a larga distancia

Debido a las elevadas temperaturas registradas en varias zonas del país, la Corporación Nacional Foresta (Conaf) ha activado el Botón Rojo en diversas regiones del país, incluyendo O’Higgins, Maule, Ñuble, Metropolitana, Biobío, La Araucanía y partes de Valparaíso.

El humo de los incendios forestales representa un riesgo significativo para la salud, no sólo en las proximidades del fuego sino también a grandes distancias.

Los incendios forestales son una amenaza creciente en muchas partes del mundo debido al cambio climático.

No sólo devastan paisajes y ecosistemas sino que también tienen amenazan la salud humana, incluso a cientos de kilómetros de distancia del fuego.

Partículas del humo

Según los expertos, el humo de estos incendios, cargado de partículas PM2.5 y compuestos tóxicos, puede causar graves daños a la salud.

Las partículas conocidas como PM2.5, de menos de 2,5 micrones de tamaño, son lo suficientemente pequeñas para viajar profundamente a los pulmones y causar daños significativos.

Estas partículas no sólo provienen de los incendios forestales sino también de fuentes urbanas como emisiones vehiculares.

Aunque PM2.5 indica el tamaño de las partículas, su composición varía y puede incluir elementos altamente tóxicos, especialmente cuando la vegetación se quema junto con materiales manufacturados en áreas urbanas.

Efectos en la salud

Una exposición incluso breve al humo de los incendios forestales puede causar irritación en la nariz y la garganta, así como inflamación.

Sin embargo, la exposición prolongada o a altas concentraciones de humo puede llevar a problemas mucho más graves, incluyendo deterioro de la función pulmonar, exacerbación de condiciones preexistentes como el asma, y un aumento en el riesgo de enfermedades cardíacas.

También existe evidencia que sugiere un vínculo entre la exposición al humo y un aumento en las infecciones respiratorias, como la gripe.

Los pulmones generalmente pueden manejar estas partículas hasta cierto punto. El problema surge cuando la cantidad de partículas es tan alta que sobrecarga el sistema, llevando a una disminución en la función pulmonar y un aumento en la susceptibilidad a infecciones.

El humo y el sistema nervioso

Los investigadores están comenzando a estudiar los efectos potenciales de las partículas inhaladas en el cerebro y el sistema nervioso.

Existe preocupación por el aumento en los niveles de oxidantes y radicales libres en el humo que ha estado más tiempo en la atmósfera.

Los expertos aconsejan reducir la exposición al humo tanto como sea posible.

Esto puede incluir permanecer en interiores con sistemas de filtración de aire de alta eficiencia y usar mascarillas N95 en situaciones de mala calidad del aire.

Y se aconseja especialmente a las personas con condiciones preexistentes como asma, crear espacios seguros con aire más limpio en sus hogares y oficinas.

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