Una bonobo llamada Louise ha sorprendido a la comunidad científica.
Louise nacida en el zoo de San Diego, vivió con su hermana Loretta y su sobrino Erin antes de su traslado al santuario de Kumamoto en Japón en 1992.
Tras 26 años de separación, en un estudio reciente, Louise demostró una habilidad asombrosa para recordar a sus familiares.
Esta experiencia fue publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, establece un nuevo récord en la memoria social no humana, superando a los delfines mulares que reconocen vocalizaciones de sus compañeros tras 20 años.
Este estudio, encabezado por Christopher Krupenye de la Universidad Johns Hopkins y Laura Lewis de la Universidad de California en Berkeley, involucró a 26 bonobos y chimpancés de diversas instalaciones en Japón, Reino Unido y Bélgica, examinando sus respuestas a imágenes de conocidos y desconocidos.
Lo asombroso del caso de la bonobo Louise es que, durante las ocho pruebas, ella mostró una clara preferencia por las imágenes de sus parientes, a pesar de la larga separación.
Este comportamiento sugiere no sólo un reconocimiento facial, sino también un recuerdo afectivo de sus relaciones pasadas.
Según los investigadores, esto refuerza la idea de que los grandes simios, nuestros parientes vivos más cercanos, comparten con nosotros muchas capacidades cognitivas, incluida una memoria a largo plazo influenciada por relaciones sociales positivas.
Esta investigación, más allá de su valor científico, tiene implicaciones significativas para la conservación de estas especies cercanas a la extinción.
Al demostrar las similitudes cognitivas y emocionales entre humanos y grandes simios, los científicos esperan fomentar una mayor empatía y esfuerzos de conservación.
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