Una reciente investigación publicada por el Grupo Taylor & Francis en la revista Chronobiology International ha señalado que los individuos con tendencias nocturnas, conocidos como noctámbulos, presentan un riesgo superior de fallecimiento en comparación con aquellos de cronotipo matutino.
El estudio, que siguió a 23.000 gemelos en Finlandia durante más de tres décadas, sugiere que los estilos de vida deben ser considerados al evaluar la salud asociada al cronotipo, que es la preferencia natural del cuerpo por dormir en ciertos momentos.
El doctor Christer Hublin, del Instituto Finlandés de Salud Ocupacional en Helsinki y autor del estudio, indica que la relación entre el cronotipo y la mortalidad es mínima.
Alcochol y tabaquismo
Los resultados del estudio muestran que la mayor amenaza para los noctámbulos es el aumento de la mortalidad relacionado principalmente con hábitos como el fumar y el consumo excesivo de alcohol, en lugar de la inclinación a estar despiertos hasta tarde.

Acorde a las investigaciones previas, la duración y la calidad del sueño, así como el trabajo en turnos nocturnos, influyen en la salud general.
Estudios anteriores han vinculado a los noctámbulos con un mayor riesgo de padecer enfermedades, particularmente problemas cardíacos.
La investigación actual, codirigida por el doctor Jaakko Kaprio de la Universidad de Helsinki, analizó a gemelos finlandeses desde 1981 hasta 2018, tomando en cuenta factores como la educación, el consumo de alcohol, el hábito de fumar, el Índice de Masa Corporal (IMC) y la duración del sueño.
Los hallazgos destacan que el tabaquismo y el alcohol fueron los principales factores de riesgo, ya que los noctámbulos que no fumaban no mostraron un aumento en el riesgo de mortalidad.
Finalmente, el estudio concluyó que el estilo de vida es un factor determinante en la salud de las personas nocturnas, y que el cronotipo por sí solo no es un indicador de un mayor riesgo de muerte.
Estos descubrimientos podrían influir en futuras políticas de salud pública y estrategias de prevención centradas en modificar comportamientos de riesgo más que en intentar cambiar los patrones de sueño de las personas.
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