Lo primero que hay que preguntarse es quiénes son los mejores ministros y, luego de responder, aquilatar cómo están siendo evaluados en las encuestas. Y lo que se puede decir es que Carolina Tohá, al mismo tiempo, está entre los mejores integrantes del gabinete y es la peor evaluada en la última encuesta.
Está claro que ambas evaluaciones son perfectamente compatibles. El que va a la cabeza del pelotón recibe los aplausos en los buenos tiempos y los abucheos en los malos, lo que no lo hace ni mejor ni peor, sino que lo confirma como acreedor a lo que su posición le entrega.
Más aprendemos de la calidad de la política que predomina en estos días por las reacciones a las encuestas que por la respuesta equilibrada que se requiere tener. El resultado de observar a los observadores no es muy alentador.
Como todo ser humano, Carolina Tohá tiene virtudes y defectos. Como aquí vamos a hablar más de los primeros, no dejaremos de mencionar las sombras, precisamente porque estamos hablando de la necesidad del equilibrio.
El principal defecto de Tohá es que no sabe bajarse del podio en el mejor momento, sino que se queda hasta que no ha dejado de decir todo lo que tenía en mente. Cuando se trata de una persona a la que no le faltan ideas, eso significa que casi siempre habla de más y no lo justo.
Así que se verá que los errores de la ministra se cometen, por lo general, en el último cuarto de hora y no en el primer cuarto, que es cuando consigue sus mejores momentos. Su segundo problema es que, como se sabe inteligente, se preocupa más de lo qué dice que de dónde lo dice y eso no es muy astuto.
No voy a enumerar las virtudes de Tohá si no diciendo que ha honrado el cargo que está desempeñando. Sin intenciones de ser diplomático, hay que señalar que no es fácil ser un buen ministro de un mal gobierno, pero este es el caso porque esta es una administración que intentó mucho, pero no logró mucho.
Tohá es una política con temple y espíritu republicano. Ha llenado su espacio, por lo mismo, cuando se la ve actuando no se piensa en la sombra que deja algún antecesor, sino que se presta completa atención a lo que ella hace.
A quién ocupa la cartera de Interior se le pide más que a ninguno: que sea el bombero que apague el incendio del día, que se anticipe a la ocurrencia de otros siniestros y que prepare la estrategia de largo plazo contra las llamas.
No todo lo que ocurre en Interior es de responsabilidad de Interior, pero lo que se le pide a quien ocupa su puesto, ella lo ha hecho bien. En cuanto a los incendios, se ha puesto al frente y dado la cara en materia de seguridad; en cuanto al mediano plazo, ha sacado adelante una agenda exitosa en la misma materia y ha buscado consensos nacionales del mayor aliento y alcance.
Cuando estaba por cerrar un acuerdo nacional en seguridad, fue cuando Boric decidió aplicar los indultos en uno de sus peores errores porque decidió mal, evaluó pésimo y escogió el momento más letal. Tohá guardo silencio y eso fue admirable (y de seguro se le ocurrió más de algo que decir).
La prensa habla del “desplome de Tohá”, pero eso no es efectivo. Podrá avanzar o retroceder, pero desplomarse, no. Es una gran política en un mal momento.





