Cien días frustrantes
Fue el presidente Franklin D. Roosevelt el que popularizó el concepto de los primeros cien días en el poder. La crisis económica de hace un siglo (la “depresión”), lo obligó a devolver rápida y de manera notoria a los ciudadanos de Estados Unidos la confianza en el futuro.
En Chile, frente la “emergencia” como caracterizó su campaña a La Moneda, José Antonio Kast ni siquiera dispuso de un plazo similar. Antes de asumir el poder lo golpeó la guerra desatada en Irán por Trump y Netanyahu. Su efecto inmediato fue la brutal alza del precio del petróleo.
No era lo que esperaban.
Y la solución, el llamado “bencinazo”, el traslado de los precios a los consumidores sin anestesia, lo mostró como un gobierno sin sensibilidad. Fuertemente criticada, incluso por sus propios partidarios, conviene sin embargo mirar el alza en perspectiva. En las siguientes semanas su impacto ha sido contrarrestado con diversas medidas paliativas y, por lo que aparece en el confuso horizonte noticioso, podría aliviarse si hay un acuerdo de paz en Medio Oriente.
De manera sorprendente, el “bencinazo” sirvió, además, para aminorar la muy negativa impresión de las chambonadas cometidas a la llegada a La Moneda. La instalación del nuevo gobierno mostró una inesperada falta de experiencia política. La salida de subsecretarios recién nombrados, por ejemplo. Y, sobre todo, el lamentable desempeño de Mara Sedini y Trinidad Steinert.
Puedes leer: Adiós Abraham Santibáñez
Las encuestas han sido implacables. Hasta hoy la mayor parte de los chilenos se siente frustrada por no percibir positivamente la lucha contra la delincuencia. Peor aún, las cifras no ayudan.
Tampoco ha contribuido la actitud extremista de sectores del oficialismo, expresada en la acusación constitucional contra el ex ministro de Hacienda. Es cierto que a la actual oposición le ha costado asumir su realidad.
Pero es obvio que con menos revanchismo las cosas podrían haber sido mejores.
Abraham Santibáñez
Premio Nacional de Periodismo 2015




