Un reciente estudio, difundido en la revista científica arXIV, sugiere una intrigante teoría acerca de la materia oscura, planteando la posibilidad de que sea un universo paralelo al nuestro, lo que podría justificar su enigmática abundancia y su elusividad perceptible.
Hasta ahora, la materia oscura ha sido definida como una entidad enigmática e invisible que constituye la mayor parte de la masa total del cosmos.
Se estima, por ejemplo, que por cada kilogramo de materia ordinaria, existen alrededor de cinco kilogramos de materia oscura.
INFLUENCIA GRAVITATORIA
A pesar de esta predominancia, su elusividad para la detección visual y su falta de interacción con la materia convencional y la luz, a través de la cual observamos la mayoría de los fenómenos astronómicos, plantean un enigma fundamental.
Los principios de la astrofísica postulan que la materia oscura ejerce una fuerza gravitacional significativa sobre la materia ordinaria, manifestándose en fenómenos como el movimiento estelar.
Aunque operan según mecánicas diferentes, ninguna de estas formas de materia parece dominar sobre la otra. La similitud en sus cantidades masivas sugiere la existencia de un vínculo aún desconocido, una especie de simetría.
MATERIA OSCURA
El estudio mencionado sugiere que por cada interacción física en el mundo observable de la materia ordinaria, podría existir una correspondencia en el mundo de la materia oscura, lo que permitiría una conexión entre ambos.
Además, el estudio introduce una nueva consideración relacionada con el comportamiento de los protones y neutrones en la materia ordinaria. Un artículo escrito por el astrofísico Paul Sutter y publicado en Live Science explica este fenómeno.
Según Sutter, en la materia ordinaria, los protones y neutrones tienen una masa similar, lo que les permite unirse y formar átomos estables, que son los bloques fundamentales de toda la materia del universo.
MASA
«Si un protón fuera un poco más pesado, sería totalmente inestable y se desintegraría en sólo unos minutos, haciendo imposible la formación de átomos. En este escenario imaginario, el universo quedaría con un mar de neutrones flotando libremente», explica Sutter.
Este sería un ejemplo de la realidad distorsionada en el espejo. «Una combinación especial de la física llevó a que un protón tuviera aproximadamente la misma masa que un neutrón; quizás en el espejo de la materia oscura, esa combinación de física se desarrolló de manera diferente, causando que el ‘protón oscuro’ se evaporara y dejara atrás un mar de ‘neutrones oscuros’, lo que identificamos como materia oscura».
Aunque esta teoría no ha sido confirmada, los especialistas sugieren que las interacciones entre estos dos mundos podrían proporcionar más detalles y posiblemente validar estas hipótesis.
ASTROFÍSICOS
De hecho, los astrofísicos sugieren que durante las etapas iniciales del universo, en el período primordial, la materia ordinaria experimentó nucleosíntesis, durante la cual los primeros elementos se formaron en un plasma nuclear.
Siguiendo esta lógica, se podría inferir que la nucleosíntesis también ocurrió en el mundo de la materia oscura en períodos similares. Por lo tanto, en esos tiempos caóticos, pudo haberse establecido una conexión que nos permite hoy en día reconocer la existencia de la materia oscura, a pesar de no poder observarla directamente.
«Al medir cuidadosamente la tasa de formación de elementos, una tarea que se espera llevar a cabo con la próxima generación de observatorios cosmológicos, los científicos podrían encontrar evidencia de uno de estos procesos y así obtener un vistazo al universo oscuro como si fuera un espejo», sugiere Sutter.







