Política

No es que no pudimos, es que no alcanzamos Víctor Maldonado R.

Víctor Maldonado R. Sociólogo

Licenciado en Sociología y Magíster en Ciencias Políticas, ambas de la Universidad de Chile.

Más que un discurso originado en una práctica, tenemos una práctica interpretada como lúcida mirada con el retrovisor, a toro pasado, como dicen los españoles.

El gobierno ya encontró el relato que lo va a acompañar hasta el último día.

Lo han empezado a repetir diversos dirigentes públicamente, pero la maternidad corresponde -así me parece- a Camila Vallejo.

La interpretación de la ministra se puede sintetizar en una breve frase:

“Nosotros llegamos al Gobierno primero para estabilizar; segundo, para volver a hacer crecer al país; y tercero, para transformar”.

Es lo mismo que dice Camilo Escalona en su estilo:

“el tiempo que había para hacer reformas prácticamente se escurrió de las manos, mientras se recuperaba la estabilidad y se podía rehacer una situación de normalidad en el país”.

La formulación es buena y por eso perdurará.

Se la puede traducir a palabras simples diciendo “no es que no pudimos, es solo que no alcanzamos”.

Un argumento bien pensado que sugiere que la intención original del gobierno de Boric hubiera sido la de seguir la secuencia de estabilizar, crecer y transformar.

Se trata, más bien, de una reconstrucción con maquillaje.

Más que un discurso originado en una práctica, tenemos una práctica interpretada como lúcida mirada con el retrovisor, a toro pasado, como dicen los españoles.

Es una práctica usada por quienes quieran mejorar la autoestima.

Lo que parece ajustarse más cercanamente a lo ocurrido es que el gobierno creyó que su elección significaba la oportunidad de producir un gran cambio, que partiría con la aprobación de una nueva Constitución.

Reforzado por una decisión del país en las urnas, se podía exigir el cumplimiento de un programa de transformaciones. Sabemos lo que pasó o, más bien, lo que no pasó.

Lo que importante es que este tipo de interpretación sirva de guía real y no solo discursiva de los próximos pasos de esta administración hasta su término.

Cuando Escalona asume esta argumentación es porque puede sacar sus consecuencias lógicas.

La oportunidad de las reformas “se escurrió entre las manos”, pero sí es posible avanzar en los dos pasos anteriores que, se supone, siempre se quisieron conseguir en ese orden: estabilizar y crecer.

Si la gestión del Ejecutivo puede probar que el país no es el que se recibió, porque la economía empieza una senda ascendente y la percepción de inseguridad comienza a remitir, es mucho lo que se ha conseguido.

Llegará un momento en el que se espera poder decir:

si siendo minoría y con el parlamento en contra pudimos sortear grandes dificultades y hacer un giro positivo, imagínense lo que podremos hacer si nos renuevan la confianza, nos reeligen y partimos una gestión siendo una mayoría consolidada.

Es una verdad con maquillaje más que una mentira con máscara, o sea, puede funcionar.

Pero la comunicación no es magia, debe ser la expresión en palabras de una estrategia política que se está desarrollando con coherencia.

Todo depende de que las coaliciones que respaldan al gobierno coincidan en establecer una práctica acorde con la interpretación que se da de los hechos.

Esperemos que, cuando se enteren, la nada despreciable cantidad de leones sordos del oficialismo hayan tenido la oportunidad de visitar al otorrino, especialistas que no han tenido mucho trabajo últimamente.

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