Opinión

De los oficios en retirada y otras hierbas Por Tebni Pino Saavedra

Tebni Pino Saavedra

Periodista. Magister en Comunicaciones, con amplia experiencia en medios nacionales e internacionales

Pero de ellos hay un oficio que aún perdura. El (envidiado) afilador. Es el caso de Juan Vargas Fuentes, afilador de cuchillos y tijeras de las comunas de Viña del Mar y Valparaíso.
El afilador un oficio que se niega a morir

No hace ya mucho lo desechable comenzó a acabar con oficios que, durante siglos, formaron parte del paisaje rural y urbano de ciudades y pueblos.

Sombrereros, zurcidores, relojeros de verdad, costureras, sastres, canillitas, maestros “arregladores” de ollas, paraguas, lecheros y otros.

Pocos zapateros quedan también. Tampoco fotógrafos de cajón. Los productos “made in China”, así, nos obligan a mirar con nostalgia una época en que el brasero y el secador de mimbre de Chimbarongo reunían a la familia en largas conversaciones. ¿El huevo de madera para zurcir calcetines? Mejor paremos por aquí.

Pero de ellos hay un oficio que aún perdura. El (envidiado) afilador. Es el caso de Juan Vargas Fuentes (en la foto), afilador de cuchillos y tijeras de las comunas de Viña del Mar y Valparaíso, que diariamente circula por calles y avenidas con su clásico pito llamando la atención de dueñas de casa… o periodistas jubilados.

“En estos 50 años, he afilado mucho”, reconoce y ante la pregunta de si se le ha gastado, afirma que si pero que eso siempre tiene solución. “Cambio el esmeril”, responde, con la picardía propia de quien ha hecho este oficio su medio de subsistencia.

Y es la misma picardía la que arrastra a un diálogo que, sin malas intenciones, lo lleva a decir que no tiene la cuenta de “a cuantas señoras le he afilado… sus tijeras, cuchillos, cortaplumas”. ¿Se siente privilegiado? “Claro. Salgo todos los días a trabajar y mi esposa ni siquiera me reclama a pesar que sabe que afilo todo el día”.

Según él, su pega no pasará a la historia. Al contrario. “Mientras haya buenas herramientas caseras, tengo asegurado el sustento -dice- pues lo que no afilo son cuchillos o tijeras chinas ya que antes de una semana perdieron su eficacia” y recomienda con la sabiduría de sus 5 décadas de trabajo que lo mejor que existe en el mercado son productos brasileños que, mientras continúen siendo fabricados en ese país, su clásico pitazo y su andar tranquilo lo obligarán a disfrutar del trabajo que eligió siendo muy joven a pesar de los años que, “con orgullo y sin cachiporrearme, me permite afilar todos los días”.

Comparte en:

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email

Comenta este artículo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

13 + 14 =