España volvió a la cima del fútbol, destrona a Argentina y conquista con justicia el Mundial. Dieciséis años después de su consagración en Sudáfrica, la selección dirigida por Luis de la Fuente derrotó 1-0 a Argentina y consiguió la segunda estrella de su historia.
Ferran Torres resolvió una final cerrada en el minuto 106. Pedro Porro inició la jugada, Nico Williams entregó la asistencia y el delantero definió ante Emiliano Martínez para romper el empate durante la prórroga.
El título premió al equipo que más buscó el arco contrario. España controló la pelota, instaló el juego en territorio argentino y generó las ocasiones más claras. La Albiceleste resistió gracias a Martínez, pero casi nunca logró amenazar seriamente el arco español.
España impuso su juego
La Roja mantuvo el estilo que la llevó hasta la final. Movió el balón con paciencia, presionó tras cada pérdida y evitó que Argentina encontrara espacios para lanzar a Lionel Messi.
El marcador permaneció sin goles durante los 90 minutos, aunque España estuvo más cerca de abrir la cuenta. Argentina, en cambio, terminó el tiempo reglamentario sin producir una ocasión clara y llegó a la prórroga con un jugador menos.
Enzo Fernández dejó a su selección con diez futbolistas tras recibir la segunda tarjeta amarilla por una infracción contra Pau Cubarsí. La expulsión aumentó el dominio español y obligó al conjunto sudamericano a defender todavía más cerca de su propia área.
España también sufrió una decisión controvertida. El árbitro anuló un gol de Nico Williams por una supuesta falta previa de Mikel Merino. La jugada provocó reclamos, pero no modificó el desenlace: Ferran Torres apareció después para evitar que el campeón surgiera mediante los penales.
Ferran encontró el gol del título
El delantero español recibió cuestionamientos durante distintas etapas del campeonato. Sin embargo, terminó firmando la jugada que España esperó durante 16 años.
Su gol tuvo una carga histórica. Andrés Iniesta había resuelto la final de 2010 ante Países Bajos también durante la prórroga. Ferran repitió ahora la escena en Nueva Jersey y entregó a España su segunda Copa del Mundo.
La campaña española también dejó registros extraordinarios. El equipo concedió apenas un gol durante todo el torneo y extendió a 38 partidos su racha invicta. Además, España pasó a reunir simultáneamente los títulos mundiales masculino y femenino.
Argentina pierde la corona y el goleador
Argentina llegó a la final con la posibilidad de conquistar el bicampeonato y despedir a Messi con una segunda Copa consecutiva. Ninguno de esos objetivos se cumplió.
El capitán argentino no encontró espacios y realizó su primer remate recién en los minutos finales de la prórroga. España lo rodeó, bloqueó sus conexiones y le negó la oportunidad de cambiar la historia en la que pudo ser su última presentación mundialista.
La derrota también confirmó otro golpe simbólico. Kylian Mbappé terminó como máximo anotador del campeonato con diez goles, dos más que Messi, y se adjudicó la Bota de Oro. El francés, además, alcanzó 22 tantos y quedó como goleador histórico de los Mundiales.
Prensa española explota en júbilo
Argentina entregó así la corona y perdió también la batalla individual por el goleador. España, en cambio, confirmó su superioridad colectiva y volvió al lugar que había ocupado por última vez en 2010. El Mundial cambió de dueño en Nueva Jersey. Argentina vio terminar su reinado. España comenzó el suyo.
El destino volvió a cruzar a Argentina con un equipo vestido de rojo en el MetLife Stadium. Hace exactamente diez años, el 26 de junio de 2016, la Albiceleste perdió allí la final de la Copa América Centenario frente a Chile. Aquella tarde Lionel Messi abandonó la cancha entre lágrimas y anunció, incluso, su renuncia a la selección. Una década después, en el mismo escenario, volvió a marcharse derrotado tras caer ante España en la final del Mundial.







