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Mundial: Argentina e Inglaterra reabren disputa por Las Malvinas

Mario López M.

Imagen de captura pantalla
El pase de Argentina a la final del Mundial dio paso a una controversia política. Un lienzo exhibido durante los festejos reabrió el conflicto por la soberanía de las Islas Malvinas y generó reacciones en el Reino Unido.

Tras mostrar los jugadores trasandinos un lienzo alusivo a la reivindicación territorial por la isla en el  Mundial, Argentina e Inglaterra reabren disputa por Malvinas. Desde el viejo continente la respuesta fue «Puede que el mundial no sea nuestro, pero las Malvinas lo son».

La victoria de Argentina por 2-1 sobre Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 trascendió el ámbito deportivo. La exhibición de una pancarta con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» durante los festejos provocó una inmediata reacción del Gobierno británico, que pidió a la FIFA investigar el episodio por una eventual infracción a las normas que prohíben mensajes políticos en las competencias oficiales.

La polémica comenzó una vez finalizado el encuentro disputado en Atlanta. Mientras los jugadores argentinos celebraban el paso a la final, Lo Celso ingresó el lienzo dejándolo en el césped. Algunos integrantes del plantel levantaron el lienzo con la consigna «Las Malvinas son argentinas», reabriendo una histórica controversia sobre la soberanía del archipiélago ubicado en el Atlántico Sur.

Reino Unido exige una investigación

La respuesta desde Londres no tardó. El Gobierno británico solicitó a la FIFA revisar lo ocurrido y evaluar si los futbolistas infringieron el reglamento disciplinario del torneo.

El ministro británico Peter Kyle calificó el gesto como «totalmente inapropiado» y sostuvo que «la política debe mantenerse al margen del fútbol», insistiendo en que el organismo rector del fútbol mundial debe pronunciarse sobre el caso.

Posteriormente, una portavoz del primer ministro Keir Starmer endureció el tono de la respuesta al afirmar: «Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las islas Malvinas sin duda lo son.»

Posible infracción al reglamento FIFA

El episodio también abrió un debate sobre la aplicación de las normas de la FIFA. El Código de Conducta vigente prohíbe el ingreso y exhibición de pancartas, banderas u otros elementos con contenido político dentro de los estadios y durante las actividades oficiales del torneo.

Por esa razón, autoridades británicas consideran que corresponde una investigación y eventuales sanciones disciplinarias. Hasta ahora, la FIFA no ha emitido una declaración oficial sobre el caso.

La rivalidad futbolística entre Argentina e Inglaterra ha estado marcada durante décadas por el conflicto de soberanía sobre las Islas Malvinas. El antecedente más recordado es el Mundial de México 1986, apenas cuatro años después de la guerra de 1982, cuando Diego Maradona anotó el polémico gol conocido como «La Mano de Dios». Minutos después, convirtió el que sería considerado el «Gol del Siglo» en la victoria argentina por 2-1 en los cuartos de final.

Desde entonces, cada enfrentamiento entre ambas selecciones ha trascendido lo deportivo y suele reabrir el debate histórico y político entre ambos países. La polémica surgida tras la semifinal del Mundial 2026 confirma que, cuatro décadas después, el fútbol continúa siendo un escenario donde también se expresan símbolos, identidades y reivindicaciones nacionales.

Una rivalidad que excede el fútbol

La controversia volvió a unir deporte y política en una rivalidad marcada por la historia.

Argentina mantiene desde hace décadas su reclamación de soberanía sobre las Islas Malvinas, mientras el Reino Unido sostiene que el archipiélago es territorio británico y defiende el principio de autodeterminación de sus habitantes. Ambos países libraron una guerra en 1982, conflicto que continúa marcando las relaciones bilaterales y que, cada cierto tiempo, reaparece en escenarios deportivos.

La clasificación de Argentina a la final del Mundial terminó así eclipsada parcialmente por una controversia extradeportiva, que ahora traslada la atención desde la cancha hacia los escritorios de la FIFA y al ámbito diplomático.

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